La población LGBTQ+ representa el 12% de las personas adultas en Estados Unidos, la proporción más alta registrada hasta ahora, según un análisis de la Fundación Human Rights Campaign (HRC) basado en datos de la Oficina del Censo. La estimación equivale a unos 25,6 millones de personas. Además, el estudio examinó más de 2,4 millones de respuestas de la Household Pulse Survey recopiladas entre 2021 y 2024.
La presencia de esta población se extiende por gran parte del país. De hecho, en 40 de los 50 estados, además del Distrito de Columbia, más del 10% de las personas adultas se identifica como LGBTQ+. El fenómeno también alcanza estados relevantes electoralmente, como Arizona, Georgia, Michigan, Carolina del Norte, Pensilvania y Texas.
El análisis muestra además una importante presencia de personas jóvenes. En concreto, el 53,8% de la población LGBTQ+ registrada tiene entre 18 y 34 años, mientras las personas bisexuales constituyen el grupo más numeroso, con más del 7% del total de adultos estadounidenses.
La cifra de HRC supera mediciones recientes de Gallup, que han situado la identificación LGBTQ+ en torno al 9%. Según la organización, esta diferencia estaría relacionada principalmente con las distintas metodologías utilizadas y no necesariamente con un cambio repentino en la población.
En Chile no existe actualmente una cifra censal equivalente sobre el conjunto de la población LGBTQ+. A diferencia de Estados Unidos, el Censo 2024 no consultó por orientación sexual, aunque sí incorporó una pregunta sobre género para personas de 18 años o más. Datos sobre orientación sexual e identidad de género pueden encontrarse en encuestas como la Casen, pero sus resultados y metodología no permiten establecer una comparación directa con la estimación estadounidense.
Los datos de EE.UU. aparecen, además, en medio de cambios en la recopilación de información federal. En ese contexto, la administración de Donald Trump retiró preguntas sobre orientación sexual e identidad de género de cientos de instrumentos estadísticos, una decisión que HRC advierte que puede generar vacíos para el diseño de políticas públicas y la asignación de recursos.





