Ariana Grande exigió al equipo de Donald Trump que deje de utilizar su música después de que la cuenta Team Trump publicara en TikTok un video con mensajes contra las personas trans acompañado por We Can’t Be Friends (Wait for Your Love). En concreto, la publicación mostraba al presidente de Estados Unidos mientras retomaba una frase de la canción para afirmar que “los hombres no pueden tener bebés y no deberían competir en deportes femeninos”, en referencia a las mujeres trans.
La cantante respondió directamente en los comentarios: “Nunca vuelvas a utilizar mi música. Y, por cierto, tu verdad es falsa”. Posteriormente, Republic Records, sello de Grande, realizó gestiones para retirar el tema de la publicación y el video terminó sin el audio original.
El episodio ocurre en medio de las medidas impulsadas por la Administración Trump que afectan a la población trans. Entre ellas, el Gobierno ha restringido el reconocimiento federal de la identidad de género, adoptado medidas contra determinados tratamientos de afirmación de género para menores, vetado a personas trans en las Fuerzas Armadas y promovido restricciones a la participación de mujeres trans en categorías deportivas femeninas.
No es el primer conflicto de Grande con el uso político de sus canciones. En junio, la Casa Blanca incluyó Bye en un video sobre detenciones realizadas por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La artista también rechazó entonces que su obra fuera vinculada con esas acciones.
Ese mismo mes, Grande lanzó Bright Days Ahead, una fundación destinada a ofrecer recursos a personas en situación de vulnerabilidad, con especial atención a los derechos de las personas trans y de la comunidad LGBTIQ+, además de acceso a servicios de salud mental y apoyo durante situaciones de crisis.
Otros artistas también han cuestionado el empleo de sus obras por parte de Trump o su Administración. Por ejemplo, Katy Perry rechazó el uso de Firework en un video sobre ataques militares, mientras canciones de Bad Bunny, Sabrina Carpenter, Céline Dion y otras figuras han sido utilizadas en contenidos políticos pese a las objeciones públicas de algunos de sus intérpretes.





