El caso de Rodrigo Rojas Vade dio un giro decisivo tras el informe de la PDI que descarta la participación de terceros en el episodio ocurrido en marzo en la Ruta 78, cerca de Melipilla, sin embargo, el documento ya en manos del Ministerio Público sugiere que la investigación podría cerrarse sin responsables externos.
El exconvencional fue encontrado inconsciente y amarrado junto a su vehículo, con consignas políticas escritas en su cuerpo, en ese contexto, la escena inicial activó la hipótesis de un ataque motivado ideológicamente que generó preocupación pública y mediática.
Las diligencias comenzaron a tensionar ese relato, de hecho, detectives hallaron en su domicilio amarras idénticas a las usadas en el sitio del suceso, mientras que un plumón encontrado en su auto coincidía con los mensajes inscritos en su piel, debilitando la idea de intervención ajena.
A estos antecedentes se sumó un peritaje caligráfico, por su parte, que detectó similitudes entre los escritos y producciones anteriores del propio Rojas Vade, reforzando la tesis de un eventual autoatentado como línea principal de la investigación.
En paralelo, sus declaraciones no lograron esclarecer lo ocurrido, ya que inicialmente afirmó no recordar los hechos y luego aludió a episodios de pérdida de conciencia, sin reconocer directamente una autoagresión.
El escenario judicial también se inclina hacia el cierre, en consecuencia, la ausencia de denuncia y la inexistencia de tipificación penal para este tipo de actos dejarían el caso sin imputaciones, marcando un nuevo capítulo en la trayectoria pública de quien ya había enfrentado cuestionamientos previos.





