El avance electoral de Alternativa para Alemania (AfD) volvió a poner bajo la lupa a su líder, Alice Weidel, cuya vida familiar contrasta con parte del programa conservador y antiinmigración que impulsa la formación de extrema derecha. En ese contexto, la dirigente mantiene una relación con la cineasta suiza Sarah Bossard, nacida en Sri Lanka, y ambas crían a dos hijos mientras AfD reivindica un modelo tradicional de familia y cuestiona políticas favorables a las personas LGBTIQ+.
Weidel, economista de 47 años y exintegrante de Goldman Sachs, se incorporó a AfD en 2013 y terminó convirtiéndose en uno de sus principales rostros públicos. A la vez, su partido endureció sus posiciones sobre migración, promoviendo mayores restricciones fronterizas, deportaciones y una reducción de derechos para personas extranjeras, además de manifestar reparos frente al matrimonio igualitario y las políticas de género.
Su propia biografía ha alimentado el debate político en Alemania. Por una parte, Weidel vive parte del año en Suiza con Bossard y sus hijos, mientras sostiene que la familia ocupa un lugar central en la sociedad. Por otra, evita presentar su orientación sexual como una bandera política y ha defendido públicamente que su vida privada no contradice el ideario de AfD.
La tensión también atraviesa la historia interna del partido. De hecho, figuras homosexuales como Alexander Tassis militaron en AfD defendiendo posiciones contrarias a la plena igualdad matrimonial y cuestionando contenidos educativos sobre género y sexualidad. En cambio, Mirko Welsch, exvocero de “Homosexuales en AfD”, abandonó la colectividad en 2018 denunciando un giro cada vez más hostil hacia distintas minorías.
El crecimiento de AfD ha transformado esas discusiones en un asunto de alcance nacional. Mientras tanto, Weidel busca ampliar su base más allá del voto de protesta, combinando un discurso nacionalista con propuestas económicas, rechazo a una mayor integración europea y una política migratoria mucho más restrictiva.





