El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, profundizó su plan fiscal hacia las grandes fortunas con un nuevo impuesto dirigido a viviendas de lujo y una propuesta para congelar alquileres protegidos. Las medidas desataron fuertes críticas desde Wall Street, las grandes fortunas y el sector inmobiliario, mientras el mandatario insiste en que busca aliviar el costo de vida de millones de neoyorquinos.
El nuevo gravamen alcanzará a propiedades valuadas en más de cinco millones de dólares cuyos dueños no residan de forma permanente en la ciudad. Según explicó, el objetivo es recaudar al menos 500 millones de dólares anuales para reducir el déficit municipal y financiar políticas sociales. Mamdani sostiene que Nueva York combina niveles extremos de riqueza con altos índices de pobreza y que el sistema tributario actual beneficia desproporcionadamente a los sectores más ricos.
La tensión escaló después de que el alcalde utilizara en redes sociales el penthouse del empresario Ken Griffin, valuado en 238 millones de dólares, como ejemplo de las propiedades que quedarían alcanzadas por la medida. A partir de ahí, figuras financieras como Griffin, Bill Ackman y hasta Donald Trump cuestionaron públicamente la estrategia fiscal y advirtieron sobre una posible fuga de inversiones hacia ciudades como Miami.
En paralelo, Mamdani impulsa la congelación de rentas estabilizadas para más de dos millones de personas que viven en viviendas protegidas. Sin embargo, asociaciones de propietarios y economistas alertan que limitar los aumentos podría desalentar nuevas construcciones y agravar la crisis habitacional. El costo promedio de un alquiler en Nueva York supera actualmente los 3.500 dólares mensuales, con aumentos acelerados desde la pandemia.
Frente a las críticas, el alcalde comenzó una ronda de reuniones con ejecutivos de JPMorgan, Goldman Sachs y Blackstone para acercar posiciones con el sector privado. Al mismo tiempo, presentó el plan SPEED, orientado a reducir trabas burocráticas y acelerar la construcción de viviendas asequibles. Especialistas señalan que el desafío de Mamdani será sostener su discurso redistributivo sin romper los vínculos con actores clave de la economía local.





