¿Chile quedará en ridículo? Gobierno teme críticas tras quitar respaldo a Bachelet en la ONU

El gobierno de José Antonio Kast decidió retirar el respaldo de Chile a la candidatura de Michelle Bachelet para encabezar la Organización de las Naciones Unidas, lo que abrió un intenso debate político y diplomático. En este contexto, la exmandataria, postulada originalmente por la administración anterior junto a México y Brasil —países que mantienen su apoyo—, conserva la opción de seguir en carrera en el proceso que definirá al sucesor de António Guterres. Asimismo, el Ejecutivo evidenció su preocupación por las críticas mediante una minuta interna destinada a ordenar vocerías, donde incluso se plantean preguntas como “¿Quedará Chile en ridículo?” frente al impacto de la decisión.

Por una parte, desde el Ejecutivo la determinación se justificó en la falta de viabilidad de la candidatura, argumentando que la dispersión de apoyos en América Latina y las posiciones de actores influyentes hacían improbable su éxito. En consecuencia, se resolvió que las representaciones diplomáticas chilenas dejarán de promover la postulación, aunque, al mismo tiempo, el país no respaldará a otros aspirantes mientras Bachelet siga en competencia.

A su vez, en el Congreso, parlamentarios oficialistas respaldaron la medida señalando que impulsar una opción sin posibilidades implicaba costos políticos y compromisos internacionales innecesarios. De igual forma, cuestionaron que la postulación no se haya presentado como una política de Estado ni discutido previamente en instancias institucionales.

En cambio, desde la oposición surgieron críticas que apuntan a un abandono de una figura con reconocimiento global y a un daño en la imagen internacional del país. En esa línea, legisladores calificaron la decisión como ideológica y acusaron al gobierno de desaprovechar una oportunidad para fortalecer el liderazgo de Chile en el escenario multilateral.

Finalmente, la controversia se intensificó tras la filtración de un documento interno elaborado por el Ejecutivo para enfrentar las críticas. En particular, la minuta incluía respuestas a cuestionamientos sobre credibilidad, relaciones exteriores y eventuales costos reputacionales, dejando entrever inquietudes por un posible deterioro de la imagen de Chile en el escenario internacional, así como por eventuales tensiones con socios regionales y la percepción de debilidad en el ámbito multilateral.

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