Noventa años después del asesinato de Federico García Lorca, ocurrido en Granada en agosto de 1936 a manos de fuerzas vinculadas al bando franquista, su figura continúa atravesando la literatura, la memoria democrática y la búsqueda de las víctimas de la Guerra Civil española. Al mismo tiempo, el paradero de sus restos sigue siendo una incógnita pese a décadas de investigaciones y excavaciones.
El poeta había regresado a Granada pocas semanas antes del levantamiento militar contra la Segunda República. Luego, ante la creciente represión, abandonó la casa familiar de la Huerta de San Vicente y buscó refugio con los Rosales, una familia cercana a él cuyos integrantes tenían vínculos con Falange. Sin embargo, el 16 de agosto fue detenido y trasladado al Gobierno Civil.
Las reconstrucciones históricas sostienen que Lorca fue llevado posteriormente hacia la zona de Víznar y Alfacar. Allí, fue ejecutado junto al maestro republicano Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Aunque existen discrepancias sobre la fecha exacta y las circunstancias del fusilamiento, las investigaciones han relacionado su asesinato con la represión política, su cercanía con la República y la persecución homofóbica, además de posibles disputas familiares.
Durante años, distintos equipos han excavado sectores del barranco de Víznar, Alfacar y el Peñón del Colorado sin localizar sus restos. En paralelo, las exhumaciones realizadas en la zona han permitido recuperar a numerosas víctimas del franquismo e identificar a algunas de ellas. Además, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha reclamado al Gobierno español la apertura de documentación estatal que podría aportar nuevos antecedentes sobre el crimen.
Mientras su tumba permanece desconocida, Granada conserva una extensa geografía lorquiana. Así, su casa natal en Fuente Vaqueros, la Huerta de San Vicente y otros espacios vinculados a su vida reciben cada año a visitantes e investigadores. A su vez, manuscritos, fotografías, partituras y recientes hallazgos de posibles textos inéditos siguen ampliando un legado que sobrevivió a quienes intentaron silenciarlo.





