Hayley Williams, vocalista de Paramore y ahora solista consolidada, ha dejado clara su postura frente al odio: no hay espacio para personas racistas, sexistas ni transfóbicas en sus conciertos. De hecho, su gira mundial de 2026 será también un manifiesto político, donde el respeto y la inclusión no son opcionales, sino requisitos.
A propósito de su nuevo álbum Ego Death at a Bachelorette Party, Williams compartió con Clash Magazine su deseo de que quienes sostienen discursos de odio “no se sientan cómodos” en sus shows. En sus palabras, «todas las personas son bienvenidas si creen que todas las personas deberían ser bienvenidas». Por lo tanto, quienes nieguen esa premisa, simplemente no tienen cabida.
La artista, que ha usado su voz consistentemente para apoyar a comunidades marginadas, no teme incomodar. En su paso por festivales como el iHeartRadio, denunció públicamente iniciativas como Project 2025, impulsada por sectores conservadores para eliminar derechos reproductivos y políticas de diversidad. Además, no ha dudado en señalar la violencia legislativa que enfrentan personas trans en estados como Tennessee, donde se han prohibido cuidados médicos afirmativos para menores.
El disco que da nombre a su tour es una exploración íntima de su crianza cristiana en el sur de Estados Unidos, un territorio que ama pero que no deja de cuestionar. En canciones como True Believer, critica la gentrificación en Nashville y la herencia conservadora que aún atraviesa la región. Así, la artista logra entrelazar lo personal con lo político sin caer en fórmulas panfletarias.
Williams, quien ya ha sido nominada al Grammy por este nuevo trabajo, reconoce que el proceso creativo la llevó a confrontar verdades incómodas y reconciliar su identidad con el entorno que la formó. En consecuencia, su gira no solo es un evento musical, sino un espacio seguro para quienes creen en la equidad y el respeto.

