Val Kilmer, figura icónica del cine estadounidense, falleció a los 65 años a causa de una neumonía, según confirmó su hija Mercedes al New York Times. El actor había superado un cáncer de garganta diagnosticado en 2014, aunque el tratamiento dejó secuelas permanentes, entre ellas, la pérdida de su voz original. A pesar de ello, Kilmer continuó apareciendo en pantalla, destacando su último rol como Iceman en Top Gun: Maverick (2022).
Nacido en Los Ángeles en 1959, Kilmer fue admitido con apenas 17 años en la prestigiosa escuela Juilliard de Nueva York, convirtiéndose en uno de sus alumnos más jóvenes. Su primer papel cinematográfico llegó en 1984 con Top Secret!, una comedia absurda sobre espías. Dos años después, alcanzó fama internacional como el piloto Tom “Iceman” Kazansky en Top Gun, rival directo del personaje de Tom Cruise.
En los noventa, Kilmer se consolidó como uno de los actores más versátiles de su generación. Su encarnación del cantante Jim Morrison en The Doors (1991) fue aplaudida por su intensidad. Luego, en 1995, asumió el rol de Bruce Wayne en Batman Forever, sumándose a la lista de intérpretes del mítico superhéroe. Ese mismo año brilló también en Heat, junto a Robert De Niro y Al Pacino.
Sin embargo, su carrera dio un giro complejo al entrar en producciones de menor presupuesto tras varios fracasos de taquilla. Kilmer se volcó entonces a proyectos personales, como una obra sobre Mark Twain que aspiraba llevar al cine. El cáncer, no obstante, interrumpió esa ambición. Su vida y trayectoria fueron retratadas en el documental Val (2021), compuesto por videos que él mismo grabó durante décadas.
Con fama de ser tan talentoso como difícil en los sets, Kilmer acumuló fricciones con directores como Joel Schumacher y John Frankenheimer. No obstante, quienes lo conocieron de cerca también resaltaron su brillantez artística. El actor Josh Brolin lo despidió así: “Val era un genio creativo, desafiante y valiente. Ya no queda mucho de eso”.