La actriz Sydney Sweeney, conocida por sus papeles en Euphoria y The White Lotus, se ha visto envuelta en una intensa polémica tras protagonizar un anuncio para la marca American Eagle. En el spot, emitido a finales de julio, la intérprete juega con el doble sentido entre “jeans” (vaqueros) y “genes” (carga genética), afirmando: “Mis genes son azules”. A raíz de esto, figuras progresistas denunciaron que el mensaje reforzaba estereotipos raciales y promovía ideales estéticos excluyentes.
Poco después, se hizo público que Sweeney se registró como votante republicana en Florida en 2024. Este dato avivó aún más el debate, y fue suficiente para que el presidente Donald Trump interviniera desde su red Truth Social. Allí celebró el anuncio como el “más atractivo del momento” y alentó a la actriz con un entusiasta “¡A por ellos, Sydney!”. Como consecuencia inmediata, las acciones de American Eagle subieron un 24 %, un fenómeno que algunos analistas vinculan más al oportunismo especulativo que a una identificación ideológica.
Simultáneamente, Trump aprovechó el momento para criticar a otras marcas por lo que él considera campañas “woke”. Arremetió particularmente contra Jaguar y Bud Light, señalando la caída de ventas tras sus colaboraciones con figuras o mensajes progresistas. Su ataque a Jaguar incluyó referencias al anuncio «Copy nothing», que fue tildado de demasiado inclusivo y provocó burlas en círculos conservadores. Sin embargo, los resultados financieros recientes de la automotriz contradicen esa narrativa, marcando su mejor año en una década.
Frente al escándalo, American Eagle defendió la campaña en redes sociales, asegurando que el mensaje era únicamente sobre los jeans y la expresión individual. Por ahora, ni la marca ni Sweeney han respondido directamente a las palabras del presidente, aunque el spot continúa generando un amplio debate sobre la politización de la publicidad y el papel de las celebridades en el discurso público.

