La temporada de premios que antecede a los Óscar se vio atravesada por una polémica inesperada luego de que Timothée Chalamet realizara comentarios críticos sobre el ballet y la ópera durante una conversación pública organizada por CNN y Variety junto a Matthew McConaughey. El actor reflexionaba sobre el futuro de las salas de cine frente al avance del streaming y aseguró que, cuando una película realmente interesa —como ocurrió con Barbie u Oppenheimer— el público igualmente acude a las salas. Sin embargo, fue otra parte de su intervención la que terminó generando mayor revuelo.
En ese mismo diálogo, Chalamet afirmó que no le gustaría trabajar en disciplinas “como el ballet o la ópera” donde, según dijo, el mensaje parece ser “mantenerlas vivas aunque a nadie le importen”. Aunque añadió que respetaba a quienes se dedican a esas artes, la frase se viralizó rápidamente y fue interpretada por muchos artistas como un desdén hacia las artes escénicas tradicionales. A partir de ahí, compañías y figuras del circuito cultural comenzaron a responder públicamente.
Instituciones como la Metropolitan Opera de Nueva York, la Ópera de París y el English National Ballet reaccionaron en redes sociales defendiendo la vigencia de estas disciplinas y destacando el interés que todavía despiertan entre el público. En Chile, el Teatro Municipal de Santiago también intervino en la conversación digital con un video publicado en sus plataformas, donde respondió directamente al actor.
“A nosotros nos importa… ¿y a ti?”, señalaron desde el recinto cultural. Además, el teatro enfatizó la relevancia histórica y laboral de estas artes: “Mientras en las butacas cientos de personas viven una experiencia inolvidable, detrás de cada función hay miles de artistas y profesionales haciendo posible la magia del escenario. Con más de 400 años de historia, las artes escénicas clásicas siguen vivas”.
La controversia surge en un momento particularmente sensible para el actor, quien compite por el Óscar a Mejor Actor por Marty Supreme. En paralelo, algunos analistas de la temporada de premios advierten que el revuelo mediático podría influir en la percepción pública del intérprete justo cuando otros candidatos han ganado terreno en ceremonias recientes como los BAFTA y los premios del Sindicato de Actores

