Mary Trump, psicóloga clínica y sobrina abiertamente lesbiana del expresidente estadounidense, volvió a alzar la voz contra su tío, a quien responsabiliza directamente por la violencia del 6 de enero de 2021. A cinco años del asalto al Capitolio, la también autora subrayó la indiferencia de Donald Trump hacia los agentes que resultaron heridos y hacia las familias de quienes perdieron la vida durante la insurrección. Además, denunció que esa negligencia se mantiene hasta hoy, respaldada por un Partido Republicano que, según ella, actúa como si ese día nunca hubiese ocurrido.
Por otro lado, Mary criticó la estrategia mediática y política que ha buscado suavizar el recuerdo de ese intento de golpe. En su boletín personal, afirmó que la negación del resultado electoral por parte de Trump –perdió por casi ocho millones de votos frente a Joe Biden– derivó en una mentira monumental, sostenida aún por líderes republicanos. Para ella, ese autoengaño colectivo ha dañado profundamente las bases democráticas del país.
En paralelo, Mary Trump cuestionó la narrativa de su tío sobre el 6 de enero, recordando que mientras el Capitolio era invadido por una turba violenta, él observaba los hechos por televisión, sin intervenir. Consideró cobarde su intento de acercarse al Congreso aquel día, sabiendo que jamás se arriesgaría físicamente. Además, detalló que entre las consecuencias directas del asalto hubo policías con lesiones permanentes y al menos cinco muertes, incluida la de un oficial que sufrió un derrame tras ser agredido.
En otro plano, la sobrina del expresidente también abordó la salud mental de Trump. Tras realizar públicamente el test cognitivo MoCA, puso en duda que los resultados positivos del mandatario sean una señal de buena salud. Explicó que dicha prueba solo se aplica cuando hay sospechas de deterioro, y en su opinión, Trump no demuestra estabilidad ni claridad mental. “No es un hombre sano”, dijo sin rodeos.
Finalmente, citó al psicólogo John Gartner, quien ha advertido sobre signos crecientes de demencia en el expresidente. Discurso incoherente, desvaríos constantes y olvido de datos básicos son, según Gartner, señales preocupantes de una decadencia cognitiva que no puede ser ignorada.

