Sabrina Carpenter apuesta al exceso en su nuevo álbum

Sabrina Carpenter vuelve a sacudir el panorama pop con Man’s Best Friend, su séptimo disco de estudio, un álbum que navega entre la ironía, la provocación y una artesanía sonora sorprendentemente refinada. La portada, donde aparece a cuatro patas con un hombre tirándole del cabello, encendió las redes y dividió opiniones: ¿es una imagen que perpetúa la sumisión femenina o una sátira que subvierte el deseo masculino? Sin embargo, la artista parece haberse adelantado a la polémica, presentando versiones alternativas del arte para apaciguar a su base más joven.

Desde la primera escucha, queda claro que no estamos ante un simple catálogo de hooks virales. Carpenter, en sintonía perfecta con el productor Jack Antonoff, crea un universo de 12 canciones donde el corazón roto se transforma en celebración, y el deseo en sátira punzante. Además, lo hace apostando por una instrumentación poco habitual en el pop mainstream: clavinet, sitar, agogo y guiños evidentes a ABBA y Fleetwood Mac se mezclan con letras explícitas que juegan a incomodar.


https://www.youtube.com/watch?v=V9vuCByb6js&list=RDV9vuCByb6js&start_radio=1&ab_channel=SabrinaCarpenterVEVO

El single “Manchild” abre el álbum con un aire country-pop en el que la cantante dispara líneas llenas de sarcasmo y rabia contenida. A partir de ahí, el disco se convierte en un vaivén emocional que incluye desde el funk disco de “Tears”, con videoclip al estilo Rocky Horror Picture Show, acompañada de Colman Domingo apareciendo como una especie de Frank-N-Furter. También están las baladas acústicas como “We Almost Broke Up Again Last Night”, donde los arreglos cuidan cada matiz. De hecho, hay algo profundamente teatral en la interpretación de Carpenter, que asume un personaje entre Betty Boop y dominatrix, sin perder nunca el control de la narrativa.

Hay momentos de provocación abierta, como en “Never Getting Laid”, donde maldice a su ex con una eternidad sin sexo, y otros más juguetones, como “House Tour”, con frases del tipo “hay Chips Ahoy si tienes hambre” que desarman cualquier expectativa. Por otro lado, “My Man On Willpower” camufla su frustración sexual en una producción setentera brillante, mientras que temas como “Go Go Juice” y “Goodbye” cierran el álbum con energía y desparpajo.

Con Man’s Best Friend, Carpenter demuestra que el pop puede ser atrevido, emocionalmente complejo y, aún así, adictivo.

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