La muerte de Catherine O’Hara, ocurrida el 30 de enero en Los Ángeles, volvió a ocupar la agenda mediática luego de que se conocieran oficialmente las causas de su fallecimiento. En ese marco, la actriz canadiense tenía 71 años y, según se informó inicialmente, atravesaba una enfermedad de corta evolución antes de morir.
Durante más de una semana no se habían difundido precisiones médicas sobre su deceso. Finalmente, el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles confirmó que la causa inmediata fue una embolia pulmonar. A la vez, el certificado de defunción indicó que un cáncer fue identificado como la condición subyacente que contribuyó al desenlace.
El documento oficial también aportó detalles sobre las horas previas a su muerte. Ese día, personal de emergencias acudió a su domicilio tras un llamado de madrugada y la trasladó al hospital en estado grave. Sin embargo, no se hicieron públicos mayores antecedentes sobre su cuadro clínico ni sobre la evolución posterior.
Entre los datos médicos que trascendieron se mencionó que O’Hara convivía con situs inversus, una anomalía congénita poco frecuente. Según organismos de salud estadounidenses, esta condición implica la disposición invertida de los órganos internos y, aunque suele ser benigna, puede complejizar diagnósticos y tratamientos.
En relación con las disposiciones posteriores, el certificado señaló que la actriz fue cremada y que sus restos quedaron a cargo de su esposo, el diseñador de producción Bo Welch, con quien estaba casada desde 1992. Por su parte, la noticia reavivó el reconocimiento a una trayectoria extensa que abarcó cine y televisión, con roles icónicos en comedias populares y series premiadas.
En los últimos meses, O’Hara había mantenido presencia pública y actividad profesional. De hecho, participó en eventos de la industria en 2025 y sumó nominaciones por sus trabajos recientes en televisión. Tras su fallecimiento, le sobreviven su pareja, sus dos hijos y una numerosa familia que acompañó su recorrido personal y artístico.

