Con una votación dividida, la Comisión de Salud del Senado dio luz verde a la idea de legislar sobre el derecho a la muerte asistida en personas con enfermedades terminales e incurables. Así, el proyecto impulsado desde mociones parlamentarias y reforzado por indicaciones del Ejecutivo continuará su tramitación legislativa, con miras a un debate más específico en Sala.
La propuesta incluye estrictos requisitos: mayores de edad, con nacionalidad chilena o residencia legal, deben estar lúcidos y contar con diagnósticos confirmados por especialistas. Además, la persona solicitante debe manifestar su voluntad de manera formal, incluyendo testigos y un ministro de fe, y puede desistir en cualquier momento del proceso.
Uno de los puntos más delicados es la objeción de conciencia, tanto individual como institucional, que será abordada en la siguiente etapa. De hecho, el senador Iván Flores subrayó que no puede permitirse que esta objeción termine por limitar el acceso efectivo de las personas a un derecho regulado por ley.
La ministra de Salud, Ximena Aguilera, valoró el avance legislativo, resaltando que el país está preparado para una discusión “seria y respetuosa” sobre eutanasia. Al mismo tiempo, sostuvo que el Ejecutivo defenderá tanto el derecho a la vida como la autonomía personal, buscando aprobar esta ley dentro del actual mandato presidencial.
Sin embargo, sectores de la oposición manifestaron reparos, acusando al Gobierno de priorizar una agenda ideológica. Por ejemplo, el senador Francisco Chahuán criticó la oportunidad política del proyecto, mientras que Sergio Gahona advirtió que se deberían agotar primero todas las alternativas paliativas disponibles antes de optar por una medida definitiva.
Desde el oficialismo, voces como la del senador Juan Luis Castro hicieron énfasis en la dignidad de las personas en su etapa final de vida. En ese sentido, recalcó que la autonomía y el sufrimiento intolerable no pueden quedar fuera del debate, y que esta legislación busca dar respuestas compasivas en contextos extremos, sin imponer decisiones ajenas.

