Al cierre del gobierno de Gabriel Boric, organizaciones de la diversidad sexual realizaron balances que ponderan avances, promesas incumplidas y advertencias sobre el futuro. En un contexto internacional marcado por el avance de sectores conservadores y discursos anti-derechos, el debate sobre la situación de las personas LGBTIQ+ también se ha intensificado en Chile. En ese escenario, tanto el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) como la Fundación Iguales coinciden en que la administración termina con deudas relevantes en materia de igualdad y protección frente a la discriminación.
El Movilh sostiene que el Ejecutivo llegó al poder con una de las campañas más favorables a las personas LGBTIQ+ desde el retorno a la democracia, pero que su gestión combinó algunos progresos con retrocesos inéditos en el periodo democrático. En particular, la organización critica diagnósticos equivocados sobre el estado de los derechos ya conquistados y acusa que varias promesas del programa presidencial —como el cupo laboral trans, reformas legales o una institucionalidad antidiscriminatoria— nunca se concretaron. Asimismo, cuestiona decisiones administrativas que, a su juicio, debilitaron políticas públicas previas, especialmente en salud y prevención de la violencia.
Por su parte, desde Fundación Iguales, el balance es más matizado. Por un lado, destacan avances en ámbitos como convivencia escolar, adopción, orientaciones técnicas en salud y la instalación de espacios institucionales de diálogo con organizaciones de la diversidad sexual. Por otro, advierten que quedaron pendientes reformas estructurales clave, entre ellas la modificación de la ley antidiscriminación, la educación sexual integral, el reconocimiento de identidades no binarias y el acceso igualitario a técnicas de reproducción asistida.
Entre ambas evaluaciones existen coincidencias claras. En efecto, las dos organizaciones señalan que el periodo terminó con tareas legislativas inconclusas y con una agenda de igualdad que no logró avanzar al ritmo esperado. Sin embargo, difieren en el diagnóstico general: mientras el Movilh enfatiza retrocesos y responsabiliza principalmente a decisiones del Ejecutivo, Iguales subraya avances parciales y también atribuye el estancamiento a la falta de apoyo político en el Congreso.
El escenario político que se abre tras el cambio de gobierno, advierten desde Iguales, plantea interrogantes sobre la continuidad de los avances alcanzados. En ese contexto, la organización afirma que continuará impulsando políticas públicas y defendiendo estándares democráticos que, a su juicio, el país no debería poner en riesgo

