Millones marchan en EE. UU. contra el autoritarismo de Trump

Las calles de Estados Unidos volvieron a llenarse este fin de semana con millones de personas alzando la voz contra lo que denuncian como una deriva autoritaria del gobierno de Donald Trump. Desde Nueva York hasta Los Ángeles, pasando por pueblos rurales y hasta fuera del país, la segunda ola de protestas “No Kings” reunió a una diversidad de voces, disfraces, carteles y demandas. Mientras tanto, el presidente restó importancia a las manifestaciones, en medio de un cierre del Gobierno que ya afecta a miles de trabajadores federales.

Las movilizaciones —más de 2.700 en todo el país— coincidieron con un contexto político tenso: redadas masivas contra migrantes, despliegue de la Guardia Nacional en ciudades demócratas y un clima de represión que preocupa a activistas, artistas y empleados públicos. Por ejemplo, en Washington, empleados federales suspendidos marcharon junto a figuras como Bill Nye y el senador Raphael Warnock, quienes advirtieron sobre un «retroceso democrático» sin precedentes.

En paralelo, el tono festivo de las protestas sirvió como respuesta directa a las acusaciones de violencia por parte del oficialismo. Disfraces inflables, música en vivo, banderas del orgullo y carteles con mensajes como “No somos súbditos” o “Así es como se ve la democracia” marcaron la estética del día. Desde manifestaciones frente a la Torre Trump hasta actos multitudinarios en parques públicos, el mensaje fue claro: nadie quiere vivir bajo una corona.

Además, la protesta se expandió más allá de las fronteras. Desde Berlín hasta Malmö, colectivos internacionales se sumaron a la jornada con pancartas que advertían sobre el avance del autoritarismo global. En Europa, muchas personas recordaron con alarma episodios históricos de represión que ahora ven reflejados en la política estadounidense.

Por otra parte, en ciudades como Chicago, Atlanta y Denver, líderes locales se sumaron a las marchas, subrayando que no se trata solo de oponerse a Trump, sino de defender valores fundamentales como la igualdad, la justicia y el Estado de derecho. “No queremos normalizar la presencia militar en nuestras calles”, declaró la alcaldesa de Los Ángeles.

Finalmente, en lugares más pequeños como Ashland, Charlottesville o Waxhaw, la participación sorprendió por su tamaño y energía. Manifestantes locales portaban copias de la Constitución, banderas amarillas y letreros escritos a mano. “Si no te preocupa este país, no estás prestando atención”, rezaba uno de ellos.

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