Zohran Mamdani hizo historia al convertirse en el primer alcalde musulmán de Nueva York, y lo hizo con un mensaje claro: esta ciudad será un refugio para las personas trans y queer. Con apenas 34 años, Mamdani no solo se posiciona como el alcalde más joven en más de cien años, sino también como un político abiertamente comprometido con los derechos LGBTIQ+, en un contexto nacional cada vez más hostil hacia estas comunidades. Desde el primer momento, su campaña evitó ambigüedades y apostó por un mensaje firme de inclusión.
Su triunfo, con el 50,4 % de los votos, dejó atrás al exgobernador Andrew Cuomo, quien intentó cuestionar su experiencia política sin éxito. La campaña de Cuomo, además de estar empañada por denuncias de acoso y estrategias mediáticas señaladas como racistas, no logró conectar con una ciudad que parece estar girando hacia liderazgos más diversos. Así, Mamdani emergió como un rostro nuevo que desafía las narrativas tradicionales del poder en Nueva York.
En su discurso de victoria, desde Brooklyn, no solo agradeció a su equipo y a sus padres —a quienes llamó “Mama y Baba”—, sino que también defendió explícitamente a las personas trans, a quienes nombró junto a inmigrantes, madres solteras y comunidades racializadas. “Aquí protegemos a quienes amamos”, dijo, subrayando su rechazo frontal a cualquier forma de discriminación. Este gesto, más que simbólico, representó un giro importante en la forma de hablar desde el poder político.
A lo largo de su campaña, Mamdani visitó bares queer, apoyó eventos de la comunidad y se sumó a marchas como el Día de la Visibilidad Trans y el Orgullo de Nueva York. Prometió invertir $65 millones en cuidados de afirmación de género y crear una Oficina de Asuntos LGBTIQA+. De esta manera, convirtió las demandas queer en una parte central de su agenda, reconociendo que el costo de vida, el desempleo y el sinhogarismo afectan de forma desproporcionada a estas poblaciones.
Frente al avance de políticas anti-LGBTIQ+ a nivel federal, Mamdani no dudó en señalar a Donald Trump como una amenaza directa. Y con micrófono en mano, lanzó un mensaje desafiante: “Para llegar a une de nosotres, van a tener que enfrentarse a todes”.

