“Lucila”: el nuevo monumento de Mistral en el nudo Baquedano

El diseño “Lucila”, creado por las arquitectas Norma Ramírez y Mariana Silva, fue escogido para rendir homenaje a Gabriela Mistral en el nuevo eje urbano de Santiago. Esta escultura se ubicará en el nudo Baquedano, dentro del proyecto Nueva Alameda, y se instalará durante el primer trimestre de 2026. Así, el anuncio oficial se realizó este 31 de julio, tras la convocatoria abierta lanzada por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas.

La pieza está compuesta por dieciséis prismas verticales de acero, alineados sobre una base de hormigón armado que funcionará como ágora contemporánea, con accesibilidad universal y señalética en braille. En consecuencia, la obra no solo cumple un rol estético, sino también cívico y participativo. Cada prisma, recubierto en aluminio bruñido, sostiene fragmentos de retratos restaurados de Gabriela Mistral, seleccionados por su expresividad amable y cercana.

Además, las imágenes han sido intervenidas con los nombres de cientos de mujeres chilenas, recogidos mediante una convocatoria pública. Esta intervención digital transforma el monumento en un espacio de memoria compartida, donde Mistral aparece no como figura aislada, sino como símbolo de una historia colectiva aún subrepresentada en el espacio público.

La escultura incorpora iluminación LED, versos en bajo relieve del poema Todas íbamos a ser reinas y protección especial contra rayos UV y grafitis. Por lo tanto, su diseño busca resistir el paso del tiempo sin perder su dimensión poética y social. El presupuesto asignado para su ejecución fue de $300 millones, y el proyecto fue evaluado por criterios técnicos, económicos y de experiencia del equipo.

No obstante, la rapidez del proceso ha generado cuestionamientos. La elección se realizó apenas dos semanas después del cierre de postulaciones, acortando plazos frente al calendario original. Algunas voces del mundo artístico, como el artista Arturo Duclos, han criticado la falta de diálogo con la ciudadanía, calificando el proceso como “apresurado e irreflexivo”.

Paralelamente, se confirmó el regreso de la estatua ecuestre del general Baquedano a Plaza Italia, compartiendo espacio con “Lucila”. Esta decisión también ha abierto un debate sobre la coexistencia de símbolos, en un territorio cargado de memoria, conflicto y resignificación.

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