Aunque Chile avanza en la reducción de residuos plásticos con la Ley de Plásticos de Un Solo Uso, una normativa clave para combatir la contaminación ambiental, su aplicación ha generado controversia, pues no solo prohíbe los plásticos desechables, sino también sus reemplazos biodegradables y compostables.
El objetivo de la ley es claro: disminuir la contaminación causada por plásticos que tardan siglos en degradarse y que terminan en océanos, ríos y suelos. No obstante, tras intensos lobbies de la industria de comida rápida, el Congreso decidió aplazar su aplicación hasta 2026. Ahora, un nuevo proyecto de ley busca eliminar la restricción de manera indefinida, bajo el argumento de que los envases plásticos reciclables son una solución viable. Pero la realidad es otra: en Chile, la tasa de reciclaje apenas alcanza el 7,8 %, lo que significa que la gran mayoría de estos residuos seguirán acumulándose en vertederos y ecosistemas naturales.
El impacto ambiental del modelo de consumo basado en envases desechables es innegable. Por ejemplo, fabricar un solo plato de plástico o cartón desechable requiere 3,6 litros de agua, mientras que lavar uno reutilizable consume solo 0,16 litros. Esto demuestra que la loza reutilizable es una opción más eficiente en términos de consumo hídrico y generación de residuos. Sin embargo, algunas empresas han promovido estudios que afirman lo contrario, como el encargado por la Asociación Chilena de Gastronomía (ACHIGA) y utilizado por McDonald’s en otros países para frenar regulaciones similares.
En países como Francia, las grandes cadenas de comida rápida han debido adaptar sus operaciones a normativas que eliminan los desechables. Este tipo de medidas han demostrado que es posible reducir el impacto ambiental sin comprometer la experiencia del consumidor. Por lo tanto, en lugar de seguir postergando el cambio, es necesario reforzar políticas públicas que incentiven la reutilización y promuevan materiales realmente sostenibles, protegiendo así los ecosistemas y reduciendo la crisis de contaminación global.