Grecia ha dado un paso atrás en materia de derechos LGBTIQ+ al modificar su Código Civil para impedir que hombres solteros y parejas del mismo sexo accedan a la gestación subrogada. Aunque el país celebró la legalización del matrimonio igualitario en 2024, esta nueva legislación refuerza una desigualdad preexistente, cerrando cualquier vía legal para impugnar la exclusión ante tribunales locales.
En este sentido, el gobierno conservador ha decidido dejar fuera de esta forma de parentalidad a todos los varones, bajo el argumento de que “la imposibilidad de gestar por razón de sexo” no constituye una razón médica válida. Así lo explicó el ministro de Justicia, Giorgos Floridis, quien afirmó que el cambio busca aclarar ambigüedades legales y evitar contradicciones en los tribunales. Sin embargo, esta supuesta “aclaración” legal elimina la posibilidad de interpretación progresiva por parte del poder judicial.
La gestación subrogada en Grecia ya era una práctica limitada a mujeres con problemas médicos documentados, pero ahora la ley remarca que solo ellas —ya sea solteras o en pareja— podrán recurrir a esta vía. Es decir, las parejas de mujeres sí podrán formar familias mediante subrogación, mientras que los hombres quedan explícitamente excluidos, perpetuando una lógica de acceso desigual basada en el género.
Floridis justificó la enmienda señalando preocupaciones éticas sobre la posible explotación de mujeres como “máquinas de reproducción”, discurso que contrasta con la realidad legal de Grecia, donde la subrogación comercial está prohibida. Por tanto, el argumento parece responder más a una lógica restrictiva que a una genuina defensa de los derechos de las mujeres gestantes.
Mientras tanto, voces críticas, como la del líder opositor Stefanos Kasselakis, han señalado el carácter discriminatorio de la norma. Y aunque Grecia ha sido pionera en avances como la prohibición de las terapias de conversión o las cirugías no consentidas a personas intersex, esta medida representa un retroceso en el camino hacia una igualdad real en el acceso a la parentalidad.