Gobierno de Trump en cruzada contra la equidad en el Ejército en EEUU

En una reunión sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, más de 800 altos mandos militares fueron convocados en Virginia por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien proclamó el fin del “Departamento de Defensa” para dar paso al recién rebautizado “Departamento de Guerra”. Así, se marcó el inicio de una nueva doctrina militar basada en el “mérito”, la fuerza bruta y la eliminación de toda perspectiva inclusiva dentro de las fuerzas armadas.

Durante su discurso, Hegseth criticó con dureza las políticas de diversidad, equidad e inclusión implementadas en años anteriores, afirmando que habían “corrompido” al ejército. En consecuencia, ordenó el desmantelamiento de oficinas DEI, la supresión de conmemoraciones por identidad de género o raza y la expulsión simbólica de lo que llamó la “ideología woke”. De este modo, las medidas buscan restablecer una jerarquía basada únicamente en estándares físicos masculinos y criterios de combate.

Uno de los pilares del nuevo enfoque es el establecimiento de pruebas físicas unificadas —“neutrales en cuanto al género”, según Hegseth—, aunque en la práctica se alinean con niveles tradicionalmente masculinos. Por ello, advirtió que si ninguna mujer califica para ciertos roles, no se harán excepciones. Además, todos los soldados deberán someterse a exámenes físicos semestrales y cumplir con estrictas normas de peso, estatura y presentación personal, lo que implica el fin de barbas, cabello largo y expresiones individuales.

En paralelo, Hegseth impulsa una revisión de las definiciones de liderazgo tóxico y acoso, argumentando que estas han limitado la autoridad de comandantes para aplicar disciplina. Así, busca proteger a oficiales que actúen con severidad “de buena fe”, eliminando sanciones permanentes por errores menores. Bajo esta lógica, liderar con rigidez ya no será visto como una señal de abuso, sino como una virtud.

La respuesta de las veteranas no tardó en llegar. Más de 70.000 mujeres sirven actualmente en las Fuerzas Armadas de EE.UU., y muchas de ellas cuestionaron la narrativa de Hegseth sobre estándares “masculinos”. “Ninguna de nosotras ha pedido un trato especial”, dijo a la BBC la exmarina Elisa Cardnell, mientras que la expiloto Amy McGarth subrayó que “no existe un estándar masculino o femenino para pilotar un avión”. En ese sentido, varias señalaron que los requisitos para roles de combate ya son los mismos para hombres y mujeres, aunque no todas logren superarlos, y advirtieron que el discurso del secretario podría reforzar prejuicios y frenar el reclutamiento y el ascenso de nuevas generaciones de militares.

Finalmente, el secretario dejó claro que el ejército ya no tiene espacio para quienes cuestionen esta transformación. “Si estas palabras les entristecen, deberían renunciar”, sentenció. Y con ello, definió el tono de una nueva era castrense que, en nombre de la fuerza, parece dejar atrás los avances en derechos humanos e inclusión dentro del uniforme.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *