En un gesto que refuerza la línea pastoral iniciada por Francisco, el papa León XIV se reunió con el jesuita James Martin, una de las voces más activas en la defensa de la inclusión de personas LGBTQ+ dentro de la Iglesia católica. El encuentro, que duró cerca de treinta minutos y fue anunciado oficialmente por el Vaticano, se dio a pocos días de una peregrinación histórica de fieles LGBTQ+ a Roma. Con ello, León XIV dejó en claro su voluntad de continuar una política de acogida que, si bien no modifica la doctrina, busca ampliar los márgenes de pertenencia eclesial.
Martin relató que el pontífice le expresó apoyo directo a su ministerio y que su mensaje replicó el tono abierto de Francisco: una Iglesia donde nadie quede fuera. A diferencia de sus predecesores, Francisco había marcado un antes y un después con gestos como permitir bendiciones a parejas del mismo sexo y abrir espacios de escucha en instancias oficiales del Vaticano. Aunque nunca modificó la enseñanza tradicional sobre la homosexualidad, sus gestos pastorales hablaron por sí solos.
León XIV, anteriormente conocido como Robert Prevost, había generado dudas tras la difusión de declaraciones antiguas en las que criticaba las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, al asumir como cardenal en 2023, reconoció públicamente la necesidad de una Iglesia más hospitalaria, subrayando que todos deben sentirse bienvenidos sin importar su estilo de vida o identidad.
Ahora como papa, León no plantea alterar la enseñanza oficial de la Iglesia, pero sí quiere transformar el tono. En otras palabras, busca una Iglesia que no expulse, que escuche y acompañe, reafirmando que “todos, todos, todos” tienen un lugar. Para Martin, que lo conoce desde los sínodos, esto no es una sorpresa: siempre lo vio como una figura accesible y dialogante. Además, León señaló como prioridad la unidad en un mundo herido por conflictos como los de Ucrania, Gaza y Myanmar.
En paralelo, la iniciativa Outreach —cofundada por Martin— se suma este fin de semana a una peregrinación coordinada por el grupo italiano Tenda di Gionata. Aunque no tiene aval oficial del Vaticano, la actividad fue incluida en el calendario jubilar,

