Gobierno de Trump planea recortar fondos para prevención del VIH

El gobierno de Estados Unidos está evaluando una reducción significativa en el presupuesto destinado a la prevención del VIH, según fuentes citadas por el Wall Street Journal. En este contexto, los fondos administrados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) podrían verse seriamente afectados, lo que pondría en riesgo programas clave para el control de la epidemia.

En términos presupuestarios, el CDC destinó aproximadamente 1.300 millones de dólares en 2023 a la prevención del VIH, hepatitis viral y otras infecciones de transmisión sexual. Dentro de este financiamiento, se incluyen programas estatales y locales de vigilancia epidemiológica, iniciativas de alcance comunitario y servicios de intercambio de jeringas. Además, se asignan recursos a departamentos de salud estatales y organizaciones sin fines de lucro dedicadas a la lucha contra el VIH.

Uno de los programas más vulnerables ante los posibles recortes es la iniciativa del CDC que provee acceso gratuito a la profilaxis prexposición (PrEP), un medicamento altamente efectivo para prevenir la transmisión del VIH. Al respecto, Mitchell Warren, director ejecutivo de AVAC, organización enfocada en la prevención del VIH, advirtió que “no se pueden erradicar epidemias solo con tratamiento”.

Estos recortes podrían representar el segundo gran golpe a la lucha contra el VIH en apenas dos meses de la nueva administración de Trump. Recientemente, el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó la suspensión de toda la ayuda exterior como parte de una revisión gubernamental, dejando fuera de esta medida solo el financiamiento militar para Israel y Egipto, así como la asistencia alimentaria de emergencia. Como consecuencia, el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR) quedó en pausa, afectando la provisión de medicamentos para el VIH en el extranjero. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, al menos ocho países podrían quedarse sin estos tratamientos en los próximos meses.

En el plano nacional, la disminución de los esfuerzos de prevención del VIH supone una grave amenaza para los avances logrados en la reducción de nuevas infecciones. Es importante destacar que el VIH afecta desproporcionadamente a comunidades con bajos ingresos, con una alta incidencia entre personas LGBTQ+ y poblaciones racializadas. Un informe del New York Times reveló que, si los hombres negros homosexuales y bisexuales de EE.UU. fueran una nación, su tasa de VIH superaría la de Suazilandia, el país con la mayor prevalencia del virus en el mundo.

Paralelamente, la administración de Trump también está considerando eliminar la división del CDC dedicada a la prevención del VIH y trasladar sus funciones a otra entidad dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Aunque el plan aún está en sus primeras etapas, defensores de la salud pública advierten que podría trasladar la carga de la prevención a los estados, encareciendo la respuesta ante un eventual repunte de infecciones.

Actualmente, hay entre 1,1 y 1,2 millones de personas en alto riesgo de adquirir el VIH en EE.UU., según Jesse Milan, presidente de AIDS United. Desde su perspectiva, reducir los esfuerzos de prevención podría generar un aumento en los costos a largo plazo, ya que cada nueva transmisión implica una inversión de por vida en tratamientos. Si bien las tasas de nuevas infecciones han disminuido, especialmente entre jóvenes de 13 a 24 años, el debilitamiento de estos programas podría revertir esos avances.

El Departamento de Salud ha señalado que todavía no se ha tomado una decisión final sobre estos cambios y que la administración está evaluando posibles áreas de superposición en el presupuesto. No obstante, la comunidad científica y activistas han expresado su preocupación, subrayando que el Programa Ryan White, que podría absorber algunas de las funciones del CDC, se enfoca en el tratamiento de personas con VIH, no en la prevención.

Cabe recordar que la división de prevención del VIH del CDC tiene sus raíces en la crisis del sida de los años 80, desempeñando un papel crucial en la respuesta a la epidemia desde entonces. Sin embargo, la administración de Trump ya ha tomado medidas que afectan el acceso a información sobre el VIH, como la eliminación de contenido relacionado con identidad de género en el sitio web del CDC.

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