Duranimal: la colección de Duran Lantink que marcó la París Fashion Week

Duran Lantink vuelve a desafiar los límites de la moda con su colección otoño-invierno 2025-26, «Duranimal», presentada en la Semana de la Moda de París. En un espacio que combinó lo cotidiano con lo experimental, el diseñador holandés convirtió las oficinas de agencia Bureau Betak en un escenario donde la identidad, la transformación y la estética salvaje tomaron el protagonismo. Con 53 looks que fusionaron estampados animales, siluetas arquitectónicas y prótesis corporales, el desfile reafirmó su enfoque transgresor y su capacidad para convertir la moda en una declaración de principios.

Desde el primer momento, la propuesta visual impactó: pieles de cebra, terciopelo de leopardo, pitón reinterpretado y retazos de cuero reciclado convivieron con estampados tartán y de camuflaje, en una mezcolanza de texturas que desafiaba cualquier noción convencional de armonía. El bestiario de Lantink no se limitó a las prendas, pues varios modelos desfilaron con el cuerpo pintado como cebras o felinos, acentuando la idea de una fusión entre lo humano y lo animal. Para completar la narrativa, el diseñador colaboró con Sergio Rossi en la creación de zapatos exclusivos que extendieron los estampados hasta los pies.

Si bien Lantink es célebre por sus volúmenes desmesurados, esta vez optó por una dirección más ajustada y estructurada. Entre sus piezas más llamativas, dos vestidos de lana merina entrelazados, confeccionados por un colectivo de mujeres en los Países Bajos, ejemplificaron la unión entre la tradición artesanal y la experimentación contemporánea. Además, la colección incorporó referencias americanas, con chaquetas varsity, jeans que dejaban la piel al descubierto y sombreros inspirados en el Salvaje Oeste, pero reinterpretados con un aire futurista.

El espectáculo alcanzó su punto álgido con el uso de prótesis hiperrealistas, que transformaron los cuerpos de los modelos en figuras ambiguas y desafiantes. Mica Argañaraz desfiló con un torso masculino marcado, mientras que el cierre estuvo a cargo de un modelo que lució prótesis de senos exuberantes, provocando una ola de reacciones en redes sociales. Más allá del impacto visual, este gesto reforzó el mensaje de Lantink: la identidad es un terreno de libre exploración, sin reglas fijas ni límites impuestos.

El impacto de Lantink no se limita a la pasarela. Su crecimiento en la industria ha sido meteórico, con reconocimientos como el Premio Especial del Jurado Karl Lagerfeld en la competencia LVMH y el Premio Especial ANDAM, además de colaboraciones con figuras como Billie Eilish y Beyoncé. Este ascenso ha despertado rumores sobre su posible entrada a la Maison Jean Paul Gaultier, una conexión que parecería casi natural. Ambos diseñadores comparten una afinidad por la subversión, la irreverencia y la exploración de nuevas formas de expresión a través de la moda.

Aunque la firma parisina aún no ha confirmado al próximo creador invitado, fuentes de la industria señalan que Lantink está en el radar. Con la salida de Florence Tétier como directora creativa de moda de la maison, se especula que el holandés podría no solo reinterpretar los códigos de Gaultier, sino incluso asumir un rol más permanente dentro de la casa. Si esto se concreta, la moda podría estar ante una nueva era de provocación y reinvención, con Lantink al frente de una de las firmas más influyentes de la alta costura.

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