Daniel Fuentes Yáñez, de 61 años, fue detenido en Chillán, acusado de pertenecer a una de las redes de explotación infantil más graves que se hayan desarticulado en el país. El imputado ejercía como técnico en enfermería y, hasta la semana pasada, no figuraba en la primera investigación que llevó a la condena de quien sería el líder de estos crímenes, el teólogo M.A.O.B., sentenciado a cadena perpetua.
De acuerdo con la nueva línea investigativa, Fuentes habría actuado como colaborador directo, involucrándose activamente en los abusos que se extendieron por más de una década en contra de una menor de edad. Según la víctima y varios de los ya condenados, el ahora detenido los convocaba e incluso facilitaba espacios para concretar los ultrajes, que eran grabados y compartidos. Pese a ello, la Fiscalía original no lo incluyó en el juicio que terminó con la pena máxima para M.A.O.B. y otras sanciones para 13 personas.
El giro en el proceso se produjo gracias a la revisión del expediente por parte de un nuevo fiscal, Sergio Pérez Nova, quien tomó el caso tras la difusión de antecedentes que quedaron fuera de la primera indagatoria. El anterior persecutor reconoció no haber solicitado peritajes a los teléfonos incautados ni la búsqueda de los inmuebles vinculados a Fuentes, acciones que podrían haber arrojado información clave sobre su presunta participación.
El sábado 28 de diciembre, la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales de la PDI ejecutó la orden de captura contra Fuentes. En la audiencia de control de detención, el Juzgado de Garantía de Chillán aceptó ampliar su arresto hasta este martes, a la espera de diligencias pendientes. La formalización se llevará a cabo a las 10:00 horas, cuando se espera que la Fiscalía exponga los cargos en su contra y solicite las medidas cautelares que considere pertinentes. Desde su arresto, el acusado ha rechazado cualquier vínculo con los vejámenes, aunque la víctima insiste en que él era uno de los principales responsables.
El nombre del depredador ha sido ocultado en la presente nota, pues su publicación podría conducir a la identidad de la víctima.