La película animada Elio, estrenada por Pixar en 2025, volvió al centro del debate público tras conocerse que el estudio eliminó referencias que sugerían que su protagonista podía ser queer. En ese contexto, el filme narra la historia de un niño de 11 años que, tras intentar contactar con extraterrestres, es llevado al Communiverse y confundido con el embajador de la Tierra, lo que lo obliga a enfrentar una crisis interplanetaria mientras forma vínculos con otras criaturas.
Durante el desarrollo inicial del proyecto, dirigido por el cineasta abiertamente gay Adrian Molina, el personaje incluía varios detalles que insinuaban su identidad. Por ejemplo, en versiones tempranas aparecía con una bicicleta rosa, reutilizaba objetos para crear una camiseta del mismo color y tenía imágenes de chicos que le gustaban en su habitación. Sin embargo, múltiples trabajadores del estudio señalaron que esos elementos fueron eliminados progresivamente durante la producción, proceso que también implicó hacer al personaje “más masculino”.
La modificación ocurrió cuando gran parte de la animación ya estaba avanzada y derivó en una reestructuración del proyecto en 2023. Como resultado, Molina dejó la dirección y la película pasó a manos de Madeline Sharafian y Domee Shi, quienes completaron una nueva versión que eliminó las referencias a la posible orientación sexual del protagonista y retrasó el estreno alrededor de 15 meses.
El director creativo de Pixar, Pete Docter, explicó que los cambios estuvieron relacionados con reacciones registradas en proyecciones de prueba con familias. Según indicó, algunos padres manifestaron incomodidad ante la posibilidad de que la película generara conversaciones con sus hijos sobre temas que no se sentían preparados para abordar. En ese marco, Docter afirmó al Wall Street Journal: “Estamos haciendo una película, no cientos de millones de dólares de terapia”.
La declaración provocó críticas en redes sociales y reavivó el debate sobre la presencia de personajes LGBTQ+ en producciones familiares. Al mismo tiempo, la polémica se suma a otras decisiones recientes dentro de Disney y Pixar en las que, según reportes de empleados y organizaciones como GLAAD, elementos vinculados a diversidad sexual han sido reducidos o eliminados en distintos proyectos.

