Un club LGBTQ+ en Sacramento, California, ha decidido prohibir la vestimenta asociada al eslogan «Make America Great Again» (MAGA), luego de un incidente que generó incomodidad entre sus asistentes. En este sentido, el dueño de Badlands, TJ Bruce, explicó en Instagram que inicialmente se había optado por vetar toda indumentaria política, pero tras reflexionar, concluyeron que un enfoque más específico era necesario.
Por lo tanto, la política del club ahora prohíbe exclusivamente la vestimenta MAGA, con el argumento de que no se trata de restringir creencias políticas, sino de garantizar que el espacio siga siendo seguro y acogedor para la comunidad LGBTQ+. Frente a esto, Steven Bourasa, el cliente que originó la controversia al llevar una gorra roja con el eslogan de Donald Trump, afirmó haber tenido una experiencia agradable en Badlands y aseguró que continuará visitando el bar sin su gorra.
Las reacciones a la medida han sido diversas. Mientras que muchos usuarios en redes sociales respaldaron la decisión, comparándola con prohibir abrigos de piel en una reunión de defensores de los derechos de los animales, otros la criticaron como una restricción de la libertad de expresión. Por ejemplo, Log Cabin Republicans, un grupo conservador LGBTQ+, calificó la prohibición como una postura divisiva que contradice los valores de inclusión y diálogo abiertos que la comunidad ha defendido históricamente.
El contexto político refuerza el debate. En los últimos años, la administración de Trump ha promovido medidas que afectan directamente a las personas LGBTQ+, como la eliminación de protecciones para personas trans en el ámbito militar y la restricción del acceso a tratamientos de afirmación de género para jóvenes trans. Así, para muchas personas dentro de la comunidad, la vestimenta MAGA representa un símbolo de hostilidad y retroceso en la lucha por sus derechos.
Finalmente, el caso de Badlands no es aislado. Un incidente similar ocurrió en un club LGBTQ+ de Indianápolis, donde una simpatizante de Trump fue expulsada. Según el personal del establecimiento, su salida no se debió a la vestimenta, sino a un comportamiento hostil, incluyendo el acoso verbal y la falta de respeto hacia empleados y clientes.