En China, la escritura de novelas eróticas gay se ha convertido en un riesgo legal. Desde febrero, al menos 30 autoras —en su mayoría mujeres jóvenes— han sido arrestadas por publicar relatos del género danmei, centrados en romances entre hombres, a través de la plataforma taiwanesa Haitang Literature City. Mientras tanto, la amenaza de condenas de hasta 10 años de prisión por supuesta “producción y distribución de material obsceno” se cierne sobre ellas.
A pesar de ello, estas historias, inspiradas en el manga japonés Boys’ Love, han sido durante décadas un refugio creativo para mujeres que encuentran en estos relatos la posibilidad de explorar relaciones alejadas de los mandatos de género tradicionales. Sin embargo, el auge del danmei no ha pasado desapercibido para el Estado chino, que lo percibe como una amenaza a los valores familiares que busca reforzar frente a la crisis demográfica.
Los relatos de las autoras detenidas son desgarradores. Algunas fueron escoltadas públicamente por la policía, obligadas a desnudarse para registros físicos y a posar con chalecos de prisioneras, mientras temblaban de miedo. “Cada palabra que escribí volvió a perseguirme”, escribió una de ellas en redes antes de borrar su cuenta. Por otro lado, varios abogados ofrecieron apoyo gratuito ante la avalancha de detenciones, aunque muchos de estos mensajes fueron rápidamente censurados.
Las autoridades no solo apuntan a quienes generan ganancias significativas —como Yun Jian, condenada a cuatro años y medio de prisión y multada con el doble de sus ingresos—, sino también a escritoras que apenas obtenían unos pocos dólares. En algunos casos, sus supuestos crímenes se determinaron sumando las visualizaciones de cada capítulo, lo que, según denunciaron, exagera el alcance real de sus obras.
Al mismo tiempo, la represión se ha extendido más allá de los límites legales. Algunas creadoras reportaron haber sido obligadas a viajar cientos de kilómetros hasta Lanzhou para enfrentar interrogatorios, a pesar de que su actividad no tenía conexión directa con esa región. Expertas como la académica Cassie Hu sostienen que esta ofensiva no solo busca censurar la expresión queer, sino también restringir los espacios donde las mujeres ejercen su deseo y autonomía.
Mientras tanto, hashtags como #HaitangAuthorsArrested alcanzaron más de 30 millones de visitas antes de ser eliminados, y decenas de publicaciones que ofrecían asesoría legal desaparecieron sin dejar rastro.

