Bad Bunny volvió a romper esquemas en la edición 68 de los Premios Grammy al convertirse en el primer artista en obtener el galardón a Álbum del Año con un disco enteramente en español. Con ello, el puertorriqueño reafirma su lugar como una de las voces más influyentes del panorama musical global. Su obra DeBÍ TiRAR MáS FOToS, compuesta por 17 canciones, no solo celebra sus raíces boricuas, sino que también denuncia la gentrificación en Puerto Rico, un tema que atraviesa todo el disco.
Desde el escenario del Crypto.com Arena en Los Ángeles, Benito Martínez Ocasio no escondió la emoción al agradecer en español y dedicar el premio a quienes, como él, han tenido que resistir desde su identidad latina. De hecho, al recibir el reconocimiento, exclamó: “Gracias mami por parirme en Puerto Rico”, y resaltó que su país es mucho más que sus dimensiones geográficas.
A lo largo de la gala, Bad Bunny también alzó la voz contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), al que apuntó directamente al recibir el Grammy por Mejor Álbum de Música Urbana. “¡Fuera ICE!”, declaró sin titubeos, antes de señalar que las personas migrantes son humanas, no invasoras. Con estas palabras, el artista convirtió su intervención en un acto político, apelando al amor como herramienta de resistencia frente al odio.
El tema migratorio se convirtió en uno de los ejes discursivos de la ceremonia. Figuras como Billie Eilish, Hayley Bieber y Carole King lucieron pines con el lema “ICE Out”, mientras que Eilish, al recibir su premio, lanzó un potente “Nadie es ilegal en tierras robadas”. En ese contexto, Olivia Dean también compartió su orgullo de ser nieta de inmigrantes caribeños, destacando el valor de quienes cruzan fronteras para construir nuevas vidas.
Ahora, con su participación programada para el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny se enfrenta a críticas por parte de sectores conservadores. El artista, que en el pasado evitó incluir a EE.UU. en su gira por miedo a las redadas de ICE, llega al escenario más visto del país con un mensaje claro: no hay arte sin identidad, ni espectáculo sin postura.

