And Just Like That se despide tras su tercera temporada

Después de tres temporadas, And Just Like That se despide definitivamente de la pantalla. La secuela de Sex and the City concluye su recorrido con un cierre cuidadosamente orquestado por su creador, Michael Patrick King, quien decidió junto al equipo creativo terminar la serie con un episodio doble. Con esta decisión, HBO Max dice adiós a una de sus producciones más emblemáticas de los últimos años.

Desde su regreso en 2021, el programa ofreció una mirada a la vida de Carrie Bradshaw y sus amigas mientras atravesaban la madurez con sus propios dilemas afectivos, profesionales y existenciales. El reencuentro con personajes icónicos como Miranda y Charlotte, interpretadas por Cynthia Nixon y Kristin Davis, fue acompañado por nuevas incorporaciones que refrescaron el relato sin borrar sus raíces. Sin embargo, la ausencia de Samantha Jones, interpretada por Kim Cattrall, marcó un cambio profundo en la dinámica original, a pesar de su breve reaparición en pantalla.

Durante su emisión, la serie dividió opiniones. Desde la muerte de Mr. Big hasta el regreso y posterior ruptura con Aidan, la narrativa no evitó decisiones arriesgadas que generaron intensas reacciones en redes. Algunos celebraron el regreso de una Carrie más independiente, mientras otros criticaron las vueltas dramáticas como excesivas o innecesarias. Aun así, King defendió la reinvención de la historia, señalando que parte del riesgo era hacer algo nuevo a partir de algo tan conocido.

Las críticas más frecuentes, sin embargo, no solo apuntaron al guion, sino también a la manera en que la serie intentó incorporar temas contemporáneos como la diversidad racial, las identidades no binarias y la sexualidad queer. Aunque aplaudida por su intención, And Just Like That fue señalada por forzar ciertos discursos en lugar de integrarlos con naturalidad en la trama. El personaje de Che Díaz, por ejemplo, se convirtió en uno de los más discutidos: celebrade por su visibilidad, pero criticade por una escritura superficial y desbalanceada. Asimismo, algunas voces cuestionaron que la serie tratara a los personajes nuevos más como herramientas pedagógicas que como seres complejos, lo que redujo su potencia narrativa.

A nivel cultural, la serie —al igual que su predecesora— contribuyó a moldear conversaciones sobre género, sexualidad, envejecimiento y amistad femenina, con una estética neoyorquina reconocible al instante. Aunque su cierre deja un espacio en la oferta de HBO Max, también consolida un legado difícil de igualar: el de una narrativa centrada en mujeres, contada sin pedir permiso y con stilettos bien puestos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *