American Eagle se lanzó al centro del debate cultural con su más reciente campaña protagonizada por Sydney Sweeney, quien aparece luciendo una línea de jeans diseñados junto a ella. Sin embargo, lo que parecía una colaboración de estilo, rápidamente desató acusaciones de racismo, insensibilidad y referencias eugenésicas.
El eslogan “Sydney Sweeney Has Great Jeans” —un juego de palabras entre genes y jeans, que suenan igual en inglés— es el eje de la polémica. Desde entonces, muchas voces han señalado que el mensaje evoca discursos peligrosamente cercanos a ideales de supremacía blanca, sobre todo por presentarse a través del cuerpo de una mujer joven, rubia, delgada y de ojos azules. Por lo tanto, no fueron pocos los que interpretaron la frase como una validación estética de la blancura y la genética “ideal”.
Las críticas se intensificaron con los videos promocionales en los que Sweeney habla de los genes heredados, mientras la cámara recorre su cuerpo vestido de mezclilla. Al mismo tiempo, activistas y usuarias feministas en redes sociales han cuestionado el enfoque visual de la campaña, que refuerza estereotipos de belleza y está claramente dirigido a una mirada masculina, más que a una representación diversa o inclusiva.
A pesar de ello, el trasfondo social de la campaña ha pasado desapercibido para muchos: el 100 % de las ganancias de los “Sydney Jean” será destinado a Crisis Text Line, una organización que ofrece asistencia en salud mental y violencia doméstica. No obstante, la ejecución del mensaje ha sido criticada por priorizar el impacto estético sobre la claridad del propósito solidario.
Mientras tanto, American Eagle se juega más que una estrategia publicitaria. En efecto, esta campaña representa una apuesta millonaria para revertir una reciente pérdida operativa, justo en la antesala de la temporada de regreso a clases. Las imágenes de Sweeney aparecen en vallas de ciudades clave como Nueva York y Las Vegas, marcando un retorno deliberado a una estética sexy que ciertos sectores conservadores han interpretado como una respuesta al “wokismo”.
Así las cosas, lo que podría haber sido un simple lanzamiento de jeans terminó por convertirse en un espejo de los dilemas que atraviesan hoy la moda, la política y la representación en los medios.

