El medio ruso Parni+, uno de los principales portales informativos sobre diversidad sexual en lengua rusa, continúa publicando desde el exilio después de que la Justicia del país lo declarara una “organización extremista” en abril de 2026. Además, gran parte de su equipo abandonó Rusia tras enfrentar procesos judiciales vinculados a las leyes que criminalizan la llamada “propaganda LGBT”.
Fundado en 2008 como un espacio de información sobre VIH para hombres gays y bisexuales, el proyecto amplió con los años su cobertura hacia temas de derechos humanos, discriminación y migración. Mientras tanto, el endurecimiento de las políticas impulsadas durante el gobierno de Vladimir Putin derivó en nuevas restricciones contra la visibilidad y organización de las personas LGBTQ+.
Su fundador, Yevgeny Pisemsky, relató que dispuso de apenas 24 horas para salir del país luego de que se iniciara una causa penal en su contra. Por ello, viajó al Reino Unido y solicitó asilo político. Aunque reconoce que esperaba una ofensiva estatal, asegura que su mayor preocupación son quienes aún leen el sitio desde Rusia, ya que cualquier interacción con la plataforma puede convertirse en un riesgo.
La periodista Itil Tyomnaya también dejó el país tras una orden judicial relacionada con la persecución desatada después de la invasión rusa de Ucrania. A la vez, describió el exilio como una pérdida irreparable de su vida personal, su carrera y vínculos construidos durante años.
El consejero Damir Musin atravesó un recorrido por varios países antes de establecerse en España. Sin embargo, durante ese proceso vivió en refugios, sufrió problemas de salud y fue víctima de un robo en el que perdió documentos y dos décadas de trabajo. Otros integrantes del equipo también enfrentan acusaciones como “agentes extranjeros”, órdenes de captura y consecuencias que alcanzan incluso a familiares y amistades.
Pese a ese escenario, Parni+ mantiene su actividad con la intención de ofrecer información y un espacio de referencia para una comunidad que, según sus periodistas, enfrenta un creciente aislamiento dentro de Rusia.





