El FBI y el Congreso de Estados Unidos investigan la muerte o desaparición de 12 científicos y especialistas vinculados a programas nucleares, espaciales y proyectos sensibles para la seguridad nacional. Mientras tanto, el caso alimentó teorías conspirativas en Washington luego de que Donald Trump calificara la situación como “bastante seria” y prometiera respuestas en pocos días.
Entre los nombres bajo investigación aparece Mónica Reza, directora de materiales del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, desaparecida en 2025 durante una caminata en el Bosque Nacional Ángeles, en California. Además, los legisladores republicanos sostienen que mantenía vínculos profesionales con William McCasland, exgeneral de la Fuerza Aérea y experto en investigaciones aeroespaciales, desaparecido en Nuevo México tras salir de excursión.
La lista también incluye a Frank Maiwald y Michael Hicks, dos investigadores ligados a la NASA fallecidos en circunstancias que no fueron detalladas públicamente. Por otro lado, el astrofísico Carl Grillmair murió asesinado frente a su casa en California y ya existe un sospechoso detenido por el crimen.
En Nuevo México continúan las búsquedas de Melissa Casias y Anthony Chávez, ambos relacionados con el Laboratorio Nacional de Los Álamos, histórico centro de desarrollo nuclear estadounidense. A su vez, Steven García, contratista de una planta vinculada a componentes para armamento atómico, permanece desaparecido desde agosto.
Otro de los episodios que más impacto generó fue el asesinato del físico Nuno Loureiro, especialista en fusión nuclear del MIT, baleado en Massachusetts por un atacante que luego se suicidó. También figura Amy Eskridge, investigadora de tecnologías experimentales cuya muerte fue catalogada como suicidio en 2022, y Jason Thomas, científico de la farmacéutica Novartis hallado muerto en un lago tras meses desaparecido.
El caso sumó recientemente al investigador de ovnis David Wilcock, cuya muerte volvió a disparar especulaciones en redes sociales. Sin embargo, tanto la NASA como familiares de varias víctimas rechazaron las hipótesis conspirativas y remarcaron que, hasta ahora, no existen pruebas que conecten todos los hechos.





