Sarah Mullally hace historia al asumir como arzobispa de Canterbury

La Iglesia de Inglaterra atraviesa un momento histórico con la asunción de Sarah Mullally como primera mujer en ocupar el arzobispado de Canterbury. En este contexto, su llegada no solo redefine liderazgos dentro del anglicanismo, sino que también reabre debates sobre inclusión, poder y representación en estructuras religiosas tradicionales.

La nueva primada, de 63 años y con pasado como enfermera oncológica, inició formalmente su ministerio público en una ceremonia que reunió a figuras políticas, religiosas y de la realeza británica, por su parte, su trayectoria evidencia un recorrido poco convencional dentro de la jerarquía eclesiástica, atravesado por la apertura progresiva de espacios para mujeres en la Iglesia.

Durante su primer sermón, Mullally puso en el centro a las víctimas de abusos dentro de la institución, al mismo tiempo, subrayó la necesidad de no minimizar el daño causado y de avanzar con compromiso hacia la verdad, la justicia y la reparación, en un escenario marcado por la renuncia de su antecesor tras cuestionamientos por su gestión de estos casos.

El nombramiento también expone tensiones internas en la Comunión Anglicana, sin embargo, mientras algunos sectores celebran la ruptura del “techo de cristal”, otros rechazan el avance de mujeres en posiciones de autoridad y mantienen posturas críticas frente a temas como los derechos LGBTIQ+.

En paralelo, el Vaticano envió un mensaje de respaldo a la nueva arzobispa, en esa línea, el papa León XIV llamó a profundizar el diálogo entre católicos y anglicanos “en la verdad y el amor”, destacando la importancia de la cooperación ecuménica en un mundo atravesado por кризes y desigualdades.

La relación entre ambas iglesias se escenificó en una oración conjunta en Canterbury, asimismo, el gesto recupera décadas de acercamientos institucionales y reafirma la continuidad de espacios de diálogo teológico, incluso en medio de desacuerdos persistentes entre las distintas tradiciones cristianas.

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