El bar Chueca, reconocido en Santiago como un punto de encuentro para mujeres y personas cuir, anunció que cerrará definitivamente el próximo 13 de junio, marcando el fin de un espacio que durante años funcionó como refugio cultural y comunitario para las disidencias sexuales. En ese contexto, el proyecto despide una etapa que acompañó celebraciones, conversaciones políticas y encuentros cotidianos de una comunidad que encontró allí un lugar visible y seguro.
Inaugurado en 2019, el local surgió con la idea de ofrecer un ambiente especialmente pensado para lesbianas. Con el paso del tiempo, su propuesta se amplió y comenzó a recibir a distintas identidades dentro del espectro LGBTIQ+, consolidándose como un espacio abierto a múltiples experiencias y trayectorias dentro de la diversidad. Así, el bar terminó posicionándose como un referente dentro de la vida nocturna y cultural de la capital.
La programación del lugar también fue clave en esa construcción comunitaria. Por ejemplo, a lo largo de estos años Chueca albergó conversatorios sobre diversidad, lanzamientos de libros y discos, conciertos, talleres y encuentros colectivos que impulsaron nuevas discusiones públicas sobre identidad, cultura y disidencia. De esta manera, el bar trascendió su rol de local nocturno para convertirse en una pequeña plataforma cultural.
La fundadora del proyecto, Macarena Cortés, planteó el cierre como un cambio de ciclo más que como una despedida definitiva. En sus palabras, Chueca logró ser un espacio donde muchas personas se sintieron comprendidas y acompañadas, manteniendo siempre la idea de puertas abiertas y visibilidad comunitaria. Al mismo tiempo, sostuvo que el espíritu que dio origen al bar sigue abierto a posibles nuevos comienzos.
Durante marzo, abril y mayo el equipo organizará una programación especial llamada “Última Temporada”. En esa línea, se realizarán encuentros, actividades y una gran fiesta de despedida en mayo para celebrar la historia del lugar. Además, el cierre incluirá un print conmemorativo creado por la artista Jo O’Ryan, productos de edición limitada y una propuesta gastronómica que recuperará cócteles y platos emblemáticos del bar. Finalmente, el proyecto agradeció a artistas, colectivas y asistentes que participaron en estos siete años, subrayando que la comunidad construida va más allá del espacio físico.

