La cuarta noche de Viña 2026 estuvo marcada por el comentado cierre de la rutina de Asskha Sumathra, quien pasó de la ovación total a un final abrupto que desató pifias en la Quinta Vergara. Aunque la comediante se llevó las Gaviotas de Plata y Oro, el momento en que los animadores dieron paso a comerciales dejó al público desconcertado y abrió un debate inmediato sobre lo ocurrido.
Durante casi tres cuartos de hora, la transformista desplegó un humor ágil, atravesado por experiencias personales, cultura pop y guiños al transformismo. En ese contexto, su estilo fragmentado —con desvíos, improvisaciones y diálogos con el público— fue celebrado por la audiencia, que la acompañó incluso cuando ella misma admitió haber perdido el hilo. Sin embargo, esa libertad escénica habría tensionado el guion pactado con la organización.
Desde la producción trascendió que el orden de los bloques no coincidió con el libreto entregado, lo que habría precipitado la entrada de los animadores. Al mismo tiempo, en programas matinales surgieron hipótesis sobre la extensión del show, bromas subidas de tono o menciones a marcas no auspiciadoras como posibles factores. Nada fue confirmado como causa única.
La reacción del “monstruo” fue inmediata. De hecho, los silbidos se extendieron incluso durante la competencia siguiente, mientras en redes sociales se instalaba la palabra “censura”. Un video mostró a Sumathra aparentemente confundida tras bajar del escenario, alimentando la percepción de que había más material preparado.
La artista descartó cualquier veto y defendió que respetó los 45 minutos acordados. Además, subrayó que su comedia no responde a un remate clásico y que el tiempo debe honrarse por quienes comparten cartel. Para ella, lo central fue otro hito: que una transformista conquistara la Quinta y se llevara ambas gaviotas, ampliando los márgenes de representación en el festival más masivo del país.

