Más de treinta artistas y figuras públicas se reunieron en el Palau Sant Jordi en una cita que fusionó música y activismo. El evento, parte de la campaña internacional Act x Palestine, agotó entradas en tiempo récord y sirvió como plataforma de denuncia frente al genocidio en Gaza. Desde el inicio, la velada dejó claro su propósito: recaudar fondos para organizaciones culturales palestinas y visibilizar múltiples formas de resistencia.
A lo largo de la noche, el escenario se transformó en una plaza mediterránea, dando lugar a intervenciones que abordaron no solo la causa palestina, sino también otras luchas globales. Lluís Llach reflexionó sobre el control tecnológico; Ana Tijoux vistió una camiseta en contra del ICE estadounidense; Lina Makhul rindió homenaje a Sudán y al Congo. Mientras tanto, los mensajes recordaban la violencia institucional sufrida en Badalona o en los flujos migratorios hacia Europa.
En este contexto, la aparición inesperada de Rosalía marcó el punto álgido. Sin estar anunciada, subió al escenario pasadas las diez para interpretar en acústico La Perla, acompañada de una banda reducida. Agradeció la invitación y destacó la importancia personal de participar en un acto como este. Su gesto fue leído como una respuesta directa a las críticas por su supuesto silencio político.
Poco antes, Amaia había emocionado al público con piezas al piano y Mushka, con un esguince, compartió cumbia junto a Guillem Gisbert. Más tarde, Bad Gyal encendió el ambiente con su energía y su grito por una Palestina libre. La participación de artistas como Tiraniwen, Zaho de Sagazan o Fermín Muguruza se alternó con discursos de figuras como Arab Barghouti o Natalia Abu Sharar, quienes reiteraron el carácter persistente del genocidio, pese al silencio mediático.
Finalmente, se confirmó que la recaudación será gestionada con auditoría externa y destinada a centros culturales independientes y a la Palestinian Performing Arts Network. La iniciativa cerró con un mensaje claro: la solidaridad no conoce fronteras.

