El 8 de noviembre de 2019, en pleno estallido social, Gustavo Gatica perdió la vista tras recibir el impacto de perdigones disparados por una escopeta antidisturbios. Seis años después, el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago absolvió al exteniente coronel de Carabineros Claudio Crespo, único imputado del caso. Sin embargo, la decisión deja una tensión difícil de soslayar: el propio tribunal dio por acreditado que fue Crespo quien disparó, pero aun así resolvió que no debía responder penalmente.
Según la argumentación judicial, el exoficial actuó en un contexto de violencia extrema, enfrentando supuestas agresiones “potencialmente letales”. El fallo pone especial énfasis en que Gatica portaba una piedra al momento de ser herido, transformando ese gesto en el eje que justifica el uso del arma. De este modo, una lesión irreversible quedó encuadrada como una consecuencia aceptable dentro de una respuesta considerada “proporcional”, pese a la evidente asimetría entre el daño causado y la amenaza descrita.
A esto se suma la aplicación retroactiva de la Ley Naín Retamal, promulgada recién en 2023, que presume la racionalidad del uso de la fuerza policial. Aunque el derecho penal permite aplicar leyes más favorables al imputado, no deja de llamar la atención que una norma creada en un contexto de crisis de seguridad termine incidiendo en un caso emblemático de violaciones a los derechos humanos ocurridas años antes.
Por otro lado, el tribunal descartó la tesis de la Fiscalía al considerar insuficientes los peritajes que buscaban probar una intención de castigo por parte de Crespo. Al mismo tiempo, la sentencia reconoce que no existían reglas claras sobre distancia ni ángulo de disparo para este tipo de armamento. Esa falta de estándares, lejos de jugar en contra del uso de la fuerza, terminó operando como un argumento a favor del acusado.
Mientras tanto, la imagen del exoficial celebrando su absolución, acompañado por figuras del sector conservador, contrastó con la reacción de Gustavo Gatica, hoy diputado electo. Aunque valoró que se reconociera quién disparó, expresó su decepción ante un fallo que, para muchos, parece cerrar filas en torno a la institucionalidad policial más que ofrecer una respuesta justa al daño causado.

