A pesar de haber prometido retirarse del debate público sobre las personas trans, Róisín Murphy ha vuelto a pronunciarse en redes con un tono que reaviva la polémica. Esta vez, compartió un gráfico que afirma mostrar una baja drástica en el número de jóvenes de entre 18 y 22 años que se identifican como trans o no binaries, acompañado del mensaje: “Nunca fue real. Muy triste. Un caos absoluto para infancias, familias y sociedad.” Sin embargo, la fuente del gráfico, un estudio electoral realizado entre 2021 y 2024, ha sido cuestionada incluso por académicxs como Jean Twenge, quien señaló que estos cambios pueden reflejar miedo social más que una disminución real en las identidades diversas.
Además, esta narrativa no es nueva. Se alinea con una investigación previa del académico Eric Kaufman, que declaró que identidades como bisexual, trans y no binarie estaban “pasando de moda”. La afirmación fue rápidamente refutada por científicxs de datos, entre ellos Jacob Eliason, quien calificó el estudio como “muerto al llegar” por su falta de rigor metodológico. Aun así, Murphy insiste en compartir este tipo de contenido, pese a la reacción crítica del público y de artistas como The Blessed Madonna, quien la increpó públicamente por sus posturas: “Nunca fuiste un ícono queer. Solo otra TERF polvorienta que sabe cómo vender a la comunidad.”
El rechazo a Murphy no es nuevo. En 2023, mientras promocionaba su álbum Hit Parade, ya había lanzado comentarios en contra de los bloqueadores hormonales, calificándolos de “devastadores” y responsabilizando a la industria farmacéutica. Después, ante la avalancha de críticas, publicó una disculpa donde afirmaba que sus palabras habían sido malinterpretadas y que su intención era proteger a lxs jóvenes. También aseguró que se retiraría de cualquier discusión pública sobre estos temas.
No obstante, semanas atrás volvió a usar sus redes para atacar a la prensa musical que cuestionó su discurso, afirmando que su obra fue “castigada en nombre del activismo” y que “nunca volverá a ser la misma”. Así, lejos de retirarse del debate, Murphy continúa amplificando una retórica que pone en riesgo a una comunidad ya vulnerabilizada.

