Bolivia prohíbe el matrimonio infantil sin excepciones

Bolivia se suma a los países de América Latina que prohíben el matrimonio infantil, cerrando por completo la posibilidad legal de que menores de 18 años puedan casarse, incluso con autorización de padres o jueces. Esta reforma fue promulgada el 25 de septiembre y modifica el Código de las Familias, eliminando vacíos legales que, hasta ahora, permitían matrimonios o uniones con adolescentes desde los 16 años. En este contexto regional, cabe recordar que en Chile la prohibición total del matrimonio adolescente se estableció en 2022.

Desde 2014, Bolivia vivía una contradicción legal: mientras el Código Niña, Niño y Adolescente fijaba los 18 como edad mínima para casarse, el Código de las Familias abría una excepción con autorización adulta. Ese resquicio legal dio pie a más de 4.800 matrimonios y uniones con adolescentes de entre 16 y 17 años, según la Defensoría del Pueblo. Aún más alarmante, al menos 487 niñas menores de 15 años fueron registradas como esposas o convivientes en la última década, algunas incluso unidas a hombres de hasta 60 años mayores.

El cambio legislativo es celebrado como una victoria por organizaciones como Plan International y Save the Children, que han documentado el vínculo entre estas uniones y situaciones de violencia, abandono escolar, embarazos forzados y explotación sexual. Para muchas niñas, casarse joven no es una decisión: es una imposición disfrazada de costumbre o «salida» ante un embarazo temprano.

La senadora Virginia Velasco, promotora de la norma y mujer aymara, recuerda que esta lucha comenzó en 2022, impulsada por los testimonios de niñas como María*, forzada a casarse a los 14. «Esto no es cultura, es violencia», insiste Velasco, quien planea campañas de concientización multilingües en zonas rurales, donde estas prácticas están más normalizadas.

Más allá de la ley, las activistas advierten que la norma es apenas el primer paso. Persisten desafíos para erradicar las uniones informales y cambiar patrones culturales que aún naturalizan estas relaciones desiguales. Se estima que 32.000 niñas bolivianas han vivido en concubinato antes de los 15 años, muchas veces sin registro legal, pero bajo dinámicas de abuso. Por eso, la prevención y la educación serán claves para garantizar que ninguna niña vuelva a ser forzada a dejar la escuela para convertirse en esposa y madre.

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