Dua Lipa tomó la decisión de cortar vínculos laborales con su representante David Levy, luego de que saliera a la luz su participación en un intento por excluir al grupo irlandés Kneecap del Festival de Glastonbury, debido a sus posturas pro-palestinas. En consecuencia, el vínculo entre la cantante y el agente de la poderosa agencia William Morris Endeavour quedó disuelto, según fuentes de la industria musical citadas por medios británicos.
Levy había firmado una carta enviada de manera confidencial al fundador del festival, Michael Eavis, en la que junto a otras figuras pedía cancelar la participación de Kneecap por presunta incitación al antisemitismo. No obstante, el contenido de la carta se filtró, generando una ola de críticas dentro del ámbito artístico. A pesar del intento de censura, el trío de rap mantuvo su lugar en el cartel y actuó según lo previsto.
Desde hace años, Dua Lipa se ha manifestado de forma clara sobre el conflicto en Gaza, posicionándose a favor de los derechos del pueblo palestino. De hecho, ha firmado cartas abiertas dirigidas a líderes políticos como Joe Biden y Keir Starmer, en las que exigía un alto al fuego, el fin de los bombardeos y el cese del apoyo armamentístico al gobierno israelí. Además, ha utilizado sus redes sociales para denunciar la violencia y pedir una respuesta urgente frente a la crisis humanitaria.
Kneecap, por su parte, ha sido objeto de múltiples intentos de censura y prohibiciones, tanto en festivales como en países como Hungría, donde se les impidió la entrada por considerarlos “una amenaza a la seguridad nacional”. Incluso, uno de sus integrantes enfrenta cargos en Reino Unido por mostrar una bandera de Hezbolá durante una actuación.
La controversia también alcanzó a otros nombres de la música internacional. Massive Attack rompió relación con Levy y retiró su catálogo de Spotify en protesta por los vínculos financieros de la plataforma con la industria armamentista. A su vez, más de 400 artistas y sellos discográficos firmaron la campaña “No Music for Genocide”, retirando su música de Israel y sumándose al llamado global de boicot cultural frente a la guerra en Gaza.

