Vivian Wilson, hija de Elon Musk, debutó como modelo durante la Semana de la Moda de Nueva York, donde participó en cuatro desfiles con fuerte carga política. Su presencia no pasó desapercibida, especialmente en eventos como el de Alexis Bittar, cuyo concepto —una parodia de Miss USA— asignó a cada modelo un estado estadounidense que actualmente promueve leyes contra los derechos de las personas trans. Wilson representó a Carolina del Sur. En ese contexto, su participación funcionó como una afirmación pública de su identidad y su postura frente a los ataques legislativos contra su comunidad.
Wilson tiene 21 años y es públicamente trans. En 2022 cambió legalmente su nombre y género, adoptando el apellido de su madre, Justine Musk. Desde entonces, se ha distanciado completamente de su padre, Elon Musk, con quien no mantiene relación. En entrevistas, ha declarado que el empresario fue una figura ausente y hostil durante su infancia, y ha evitado hablar del tema sin preparación emocional. Este conflicto familiar, sumado a las posturas públicas de Musk contra los derechos trans, ha vuelto especialmente visible su decisión de construir una trayectoria propia y alejada del apellido paterno.
Durante la semana de la moda, Wilson también desfiló para Prabal Gurung, Dauphinette y Chris Habana. Este último presentó una colección en colaboración con Pornhub, centrada en la idea de tensión entre control y liberación. El desfile incluyó 18 looks con materiales como plexiglás, metal y silicona, e incorporó a modelos trans en un esfuerzo deliberado por visibilizar otras corporalidades. En esa línea, el propio Habana —diseñador queer e inmigrante filipino— ha señalado que su trabajo está atravesado por sus experiencias personales y comunitarias, sin necesidad de forzar mensajes explícitos.
Wilson ha comenzado a explorar otros espacios artísticos y culturales, incluyendo el drag, bajo el nombre Vivllainous. También ha expresado interés en los estudios de lenguas y en la educación autodidacta, aunque reconoce que su agenda laboral le impide seguir una rutina académica convencional. Fuera del trabajo, dedica tiempo a sus intereses personales, como los videojuegos y los eSports, manteniendo así una conexión con espacios que le permiten alejarse del foco público.

