Snoop Dogg critica inclusión LGBTQ+ en películas infantiles

La reciente participación de Snoop Dogg en una entrevista volvió a encender el debate sobre la representación LGBTQ+ en contenidos infantiles. Durante el pódcast It’s Giving, el rapero de 53 años narró su incomodidad al ver Lightyear, el spin-off de Toy Story, junto a su nieto. En su relato, cuestionó la inclusión de una pareja lésbica en la trama y expresó abiertamente su malestar: “No vine a esto, vine a ver la maldita película”, dijo. Así, sus palabras no tardaron en ser señaladas como homofóbicas por una parte del público.

Mientras tanto, el mundo del deporte no quedó exento de la polémica. La Liga Australiana de Fútbol (AFL) había anunciado con entusiasmo que Snoop Dogg sería el artista principal del show de medio tiempo en su gran final de septiembre. Su director ejecutivo, Andrew Dillon, defendió la elección asegurando que el artista “ha cambiado”, y que no pueden responsabilizarse por cada letra de cada canción. Sin embargo, menos de 24 horas después, las declaraciones del rapero pusieron en jaque ese mismo argumento.

El timing fue particularmente incómodo para la AFL, ya que el mismo día también se supo que Izak Rankine, jugador del Adelaide Football Club, recibió una sanción reducida por usar un insulto homofóbico en un partido. El término empleado por Rankine aparece en letras antiguas de Snoop Dogg, lo que generó aún más controversia sobre los mensajes que el deporte profesional tolera o minimiza. Además, el hecho de que la sanción se redujera por “razones médicas” generó desconcierto y críticas sobre los criterios usados por la liga.

En redes sociales, la entrevista del rapero generó reacciones encontradas: mientras algunos justificaron sus palabras bajo el paraguas de la libertad de expresión, muchos usuarios, especialmente de la comunidad LGBTQ+, denunciaron que su discurso perpetúa el miedo y la marginación. Por otro lado, activistas señalaron que este tipo de comentarios, cuando provienen de figuras públicas con gran alcance, refuerzan narrativas dañinas y conservadoras, especialmente en un contexto donde estudios como Disney y Pixar ya han comenzado a reducir la presencia queer en sus próximos proyectos.

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