Tras semanas de tensión y debate, el Ministerio de Obras Públicas en La Araucanía decidió dar un giro clave en el desarrollo vial de la zona cordillerana: no se intervendrá ni una sola araucaria en el tramo entre Melipeuco e Icalma. Así, quedó sin efecto la propuesta que contemplaba la tala de 96 ejemplares de esta especie nativa, protegida por su valor ecológico y cultural.
El seremi de Obras Públicas, Patricio Poza, aseguró que la resolución que autorizaba la tala —emitida por Conaf el 18 de julio— será oficialmente desestimada. Con ello, el proyecto volverá a su diseño original, descartando completamente cualquier afectación al bosque nativo. Además, señaló que se actualizará el trazado vial en coordinación con las comunidades locales, buscando soluciones que respeten tanto la conectividad como el entorno natural.
La decisión se consolidó tras una reunión realizada en Icalma, donde participaron más de una decena de representantes mapuche-pehuenche, incluyendo líderes territoriales como Dagoberto y Pablo Cayuqueo. En este encuentro, los dirigentes reiteraron que el desarrollo no puede ir en contra de los valores ancestrales ni del equilibrio ambiental del territorio.
A la par, se acordó convocar una mesa de trabajo ampliada con participación de autoridades locales, como el alcalde de Lonquimay, Eduardo Yañez, para rediseñar el proyecto desde una lógica de colaboración y respeto mutuo. La conectividad, dijeron las autoridades, debe avanzar sin sacrificar el patrimonio natural de La Araucanía.
Por último, se reconoció el rol clave de los medios y organizaciones ambientales, cuyas denuncias impulsaron este cambio de rumbo. Lo que parecía una decisión administrativa se transformó, gracias a la presión comunitaria, en un nuevo compromiso con la tierra y su gente.

