Desde su creación en 2009, el Día de la Visibilidad Trans busca reconocer la existencia y los derechos de las personas trans y no binarias, además de generar conciencia sobre las barreras que aún persisten en distintos ámbitos de la sociedad. En Chile, este día cobra una relevancia particular, considerando los desafíos que enfrentan las personas trans en términos de acceso a derechos fundamentales como la identidad, la educación y el trabajo.
En un contexto donde la discriminación sigue siendo una realidad, la visibilidad trans en América Latina no siempre es una opción segura. Según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la esperanza de vida promedio de una persona trans en la región no supera los 35 años. Países como Brasil, México y Honduras lideran las cifras de crímenes de odio, mientras que en muchos lugares el reconocimiento legal de la identidad de género sigue siendo limitado o inexistente. En Chile, si bien la Ley de Identidad de Género ha significado un avance, sigue dejando fuera a las infancias y adolescencias trans, además de no garantizar plenamente la inclusión en todos los espacios sociales.
A nivel político, la lucha por los derechos de las personas trans en Chile ha ganado visibilidad en los últimos años, aunque sigue enfrentando resistencia. Los discursos de odio y la influencia de sectores ultraconservadores han intentado frenar avances en materia de diversidad y derechos humanos. A pesar de estos obstáculos, se han impulsado proyectos clave como la mejora a la Ley de Identidad de Género y la prohibición de las terapias de conversión, aunque su discusión en el Congreso ha sido difícil. La participación de personas trans en espacios políticos sigue siendo un desafío, encabezado actualmente por la diputada Emilia Schneider, quien ha vivido en carne propia tanto los avances logrados como las barreras que aún persisten para una representación efectiva e inclusiva.
Más allá de la política, la visibilidad trans es un acto de resistencia cotidiana. En Chile, la falta de acceso a oportunidades laborales y el estigma social llevan a muchas personas trans a vivir en situaciones de vulnerabilidad. A pesar de ello, existen iniciativas que buscan cambiar esta realidad. Organizaciones y activistas han trabajado en el acompañamiento de personas trans en procesos de transición, en la generación de redes de apoyo y en la exigencia de políticas públicas inclusivas.
El Día de la Visibilidad Trans no solo es una jornada de celebración, sino también de lucha. En un país donde aún persisten barreras para la comunidad trans, este día se convierte en un recordatorio de que la igualdad sigue siendo una deuda pendiente.