McDonald’s, uno de los mayores íconos de la comida rápida, se suma a una creciente lista de empresas estadounidenses que están replanteando sus estrategias de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Este cambio de rumbo responde al fallo de 2023 de la Suprema Corte de Estados Unidos, que eliminó la acción afirmativa en las admisiones universitarias, marcando un giro en el panorama legal y corporativo.
Entre las medidas anunciadas, la compañía dejará de establecer metas específicas de diversidad para los niveles de liderazgo sénior. También pondrá fin a un programa diseñado para alentar a sus proveedores a implementar capacitaciones de diversidad y aumentar la representación de minorías en sus equipos directivos. Además, McDonald’s pausará su participación en encuestas externas que evalúan la inclusión, una práctica que también han abandonado otras marcas, como Lowe’s y Ford.
A pesar de estos cambios, McDonald’s asegura mantener su compromiso con la inclusión. En una carta dirigida a empleados y franquiciados, la compañía destacó que el 30% de sus líderes en Estados Unidos pertenecen a grupos subrepresentados, un incremento respecto al 29% registrado en 2021. Sin embargo, este dato queda corto frente al objetivo inicial de alcanzar el 35% para fines de 2023.
La empresa también señaló logros recientes, como la equidad salarial de género en todos los niveles y el compromiso de destinar un 25% de su gasto total en proveedores a negocios de propietarios diversos, meta que prevén alcanzar este año. A partir de ahora, su equipo de DEI será conocido como «Equipo Global de Inclusión», en línea con un enfoque más amplio y menos cuantitativo sobre este tema.
Estos movimientos de McDonald’s reflejan una tendencia mayor, en la que empresas como Walmart, John Deere y Harley-Davidson han reducido sus iniciativas de inclusión ante un entorno político y social menos receptivo a estas políticas. Para muchas compañías, la presión conservadora contra el DEI representa un desafío para equilibrar valores corporativos con las expectativas de una sociedad cada vez más polarizada.
McDonald’s, al igual que sus competidores, enfrenta ahora la tarea de demostrar cómo puede mantener su compromiso con la diversidad sin depender de las prácticas que, hasta hace poco, definían sus esfuerzos.