El Reino Unido ha decidido prohibir de manera indefinida la prescripción de bloqueadores de la pubertad para menores que experimentan disforia de género. Esta medida, anunciada por el Secretario de Salud Wes Streeting, se fundamenta en los hallazgos de la Revisión Cass y el consejo de la Comisión de Medicinas Humanas, los cuales concluyeron que existe un «riesgo de seguridad inaceptable» en el uso de estos medicamentos. En este contexto, se han implementado restricciones que estarán vigentes hasta al menos 2027, cuando se revisará la evidencia disponible.
Los bloqueadores de la pubertad son medicamentos diseñados para pausar el desarrollo puberal, permitiendo a jóvenes con disforia de género más tiempo para explorar su identidad sin los cambios físicos irreversibles que conlleva la pubertad. Sin embargo, informes recientes cuestionan su seguridad y efectividad, argumentando que los beneficios no han sido probados y que los riesgos potenciales son significativos. Por ello, solo podrán recetarse en el marco de ensayos clínicos estrictamente controlados.
Esta decisión ha generado reacciones polarizadas. Grupos defensores de derechos trans consideran la prohibición un acto de discriminación que vulnera a una comunidad ya marginada. Iris Duane, activista trans y ex candidata al Parlamento, expresó: «No desearía esta negligencia médica ni a mi peor enemigo». En contraste, algunos sectores aplauden la medida, destacando la necesidad de priorizar la evidencia científica y la seguridad de los menores.
La prohibición forma parte de una reforma más amplia en los servicios de género del sistema de salud británico. El cierre de la clínica Tavistock, que lideraba el tratamiento para menores con disforia de género, y la apertura de nuevos centros regionales reflejan este enfoque. Estas instalaciones priorizan el apoyo psicológico y psicosocial sobre las intervenciones médicas tempranas.
Mientras tanto, en Escocia, donde esta normativa también aplica, el único servicio especializado en género, la clínica Sandyford, había detenido previamente la prescripción de estos medicamentos. A finales de 2023, su lista de espera incluía a más de 1,100 pacientes, evidenciando la creciente demanda y la urgencia de soluciones integrales.
A partir de 2025, el Reino Unido llevará a cabo ensayos clínicos para evaluar la efectividad y seguridad de los bloqueadores de la pubertad. Este proceso será crucial para determinar el futuro de estos tratamientos. En última instancia, la prioridad, según el gobierno, es garantizar un enfoque holístico que considere la salud física y mental de los jóvenes.