En una de sus primeras decisiones como alcalde de Santiago, Mario Desbordes (RN) ordenó retirar las banderas mapuche y de la diversidad sexual (LGBTI+) del frontis de la municipalidad. Estas habían sido instaladas durante la gestión de Irací Hassler (PC). La medida, ejecutada minutos después del cambio de mando, provocó reacciones divididas tanto en redes sociales como en el ámbito político. Por un lado, algunos sectores de derecha celebraron el cambio; por otro, diversos actores sociales lo calificaron como un retroceso simbólico.
El concejal republicano Vicente Martínez destacó que esta acción cumplía uno de los compromisos asumidos en campaña. “Sacamos las banderas que no correspondían”, declaró, calificando a la Wenufoye como un símbolo asociado a la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), lo que fue desmentido por el periodista mapuche Pedro Cayuqueo. En paralelo, el diputado Diego Schalper (RN) expresó su apoyo afirmando que los espacios públicos deben representar a todos los ciudadanos, argumentando que la bandera chilena cumple ese propósito.
En redes sociales, Desbordes defendió su decisión. Respondió directamente a críticas como las de Cayuqueo, quien explicó que la Wenufoye es un símbolo histórico del pueblo mapuche, utilizado desde 1992. “La bandera de Chile representa a todos los habitantes de esta tierra”, replicó el alcalde, justificando que no se pueden exhibir emblemas de todos los pueblos originarios en un espacio limitado. Añadió que colocará otras banderas “cuando la ocasión lo amerite”.
La polémica también reveló divisiones sobre lo que estas banderas representan. Para algunos, su presencia era un reconocimiento a la diversidad cultural y sexual; para otros, una manifestación ideológica impropia en un edificio público. En cualquier caso, el retiro de estos símbolos marca un giro en la gestión municipal y refleja las tensiones que atraviesan las discusiones sobre identidad y representación en el Chile actual.